José Martí en Guatemala

José Martí en Guatemala

Por: Méndez Vides

La experiencia de José Martí durante su estancia en Guatemala en 1877, según se puede leer en Cesto de Llamas de Luis Toledo Sande, es impresionante, porque muestra al poeta asombrado, recibido y querido como en ninguna parte.

El cubano vino desde El Progreso, Mérida, en canoa y cayuco, y luego en mula desde Izabal.  Fue un viaje largo y agotador, como los que realizaban los aventureros del siglo XIX buscando el origen del Nilo. Al apenas llegar se presentó ante José María Izaguirre, compatriota que dirigía la Escuela Normal, quien lo hospedó y dio empleo como profesor de literatura. Por eso decía que Guatemala “Lo hizo maestro, que es hacerlo creador”.

Su fama se regó de inmediato, y un mes más tarde fue nombrado catedrático de Literatura francesa, inglesa, italiana y alemana, así como de Historia Natural en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de San Carlos. También le ofrecieron empleo en la Cancillería, comentando la Constitución, y era él quien evitaba la política, escaldado después de la experiencia vivida en México. Todos reclamaban su presencia.

En su correspondencia describió que Guatemala: “Es un pueblo que se ha movido poco, y como sus elementos han sido permanentes, aún le duran y con facilidad son conocidos. Sin círculo literario, sin hábitos de altas cosas …  mis soberbias tienen que ser muy prudentes para no parecer aquí presunciones”.  Pero nada detenía su éxito, sus discursos eran aplaudidos y pronto quiso conocerlo el caudillo Justo Rufino Barrios.

Dio una conferencia en la Sociedad Literaria El Porvenir en el Teatro Colón, y lo nombraron vicepresidente de la sociedad. Tenía 24 años y había conquistado a la sociedad guatemalteca, lo que empezó a provocar ciertos celos entre conservadores y liberales, que veían en Martí a un extranjero demasiado influyente.

En pocos meses, Martí se sintió en casa y decidió quedarse a vivir en nuestro país.  Era bienvenido en los hogares de las familias más ilustres, frecuentaba al expresidente Miguel García Granados, a José Joaquín Palma, a Lorenzo Montúfar.  Participaba en veladas culturales, musicales y literarias, jugaba ajedrez, y en una de esas, hasta la hija de su principal anfitrión resultó enamorada del poeta. María García Granados.

(Continuará…)

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