Tenemos que liberar la ternura. POR: JOAQUÍN ORTEGA / ESPECIAL PARA CUBASÍ

Los versos finales de Subversiva se ha vuelto la ternura son un llamado del poeta Waldo Leyva a un planeta náufrago: «En el hombre hay dos manos /- ¡por Dios que no se olvide!- /que pueden estrecharse y levantar un muro /y acariciar unidas y amasar y golpear. / Sus manos son su esencia/ su única capacidad para el abrazo».

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