Sin equidad, no hay socialismo. Por: Michel E Torres Corona

La equidad en el socialismo cubano es el punto de partida para cualquier decisión. Foto: Ariel Cecilio Lemus / Granma

Si tenemos a la equidad como una variable insoslayable en ese empeño, tendremos mayores probabilidades de éxito en esa imprescindible lucha contra la pobreza.Educación, Salud

Hay muchas variables a la hora de hablar sobre la pobreza. Es imposible hacer un examen serio sobre este fenómeno sin abordar su carácter multidimensional, que va más allá de lo estrictamente financiero: no se puede medir la pobreza exclusivamente por cuánto dinero se tiene (o no). Hay condiciones de vida, oportunidades de superación, posibilidades de acceso a la cultura o a la recreación que complementan el análisis. También está, por supuesto, el contexto: no es lo mismo «ser pobre» en Europa que en América Latina.

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Los valores y las tecnologías: Primero saber “a dónde ir” y después “cómo ir”. Por: Agustín Lage Dávila

Bandera cubana en la plaza de la Revolución. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate


Está en la sabiduría popular el consejo de que “es mejor saber a dónde y no saber cómo, que saber cómo y no saber a dónde”.


Lo esencial del debate económico y social en Cuba no es técnico, es de valores.
¿A dónde queremos ir?


No basta con hacer el inventario de los problemas de la economía que tenemos que resolver. Esos se discuten todos los días, en la calle, en los medios, en las redes sociales, y en cualquier espacio: los precios, los salarios, el abastecimiento, el cambio real de la moneda, los actores económicos, el balance entre sector estatal y no estatal, la economía informal, la factibilidad de la planificación, el margen de autonomía de las empresas, la dinámica de respuesta de los organismos estatales, el balance entre control y crecimiento, los cambios que se deben hacer, los modelos económicos a estudiar y un largo etcétera.


Son temas vitales, pero por muy importantes que sean (y lo son) no podemos nunca olvidar que a todos ellos los atraviesa un tema mayor, que es el del consenso en el sistema de valores con el que tenemos que analizar y resolver los problemas de hoy.


De manera irónica lo decía así Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia: “La economía no es una ciencia. En el mejor de los casos, es una especie de ideología con ecuaciones”.


Ciertamente, no es tan así como lo dijo Varoufakis, y la economía contiene conocimiento científico, en el sentido de regularidades y reglas que se extraen de los datos empíricos del mundo real, pero también es cierto que la manera en que se interpretan esas regularidades y la manera en que se utilizan para tomar decisiones tienen raíces en los valores éticos que guían la sociedad humana en la que ocurren los debates económicos. No ocurren en un vacío político, como pudiera ser el caso cuando los físicos debaten sobre la ley de la gravedad o las partículas elementales.


Por eso, nuestra primera y gran tarea es reforzar el consenso social sobre “a dónde queremos ir” con los cambios necesarios en la economía.


Queremos una economía que, sin aislarnos del mundo (“injértese en nuestras repúblicas el mundo”… dijo Martí) refuerce la soberanía nacional, porque sin ella no podremos hacer nada eficaz para defender nuestros valores.


Queremos una economía que sustente y desarrolle la justicia social, porque sin ella ni siquiera la existencia de la nación tendría sentido.


Queremos una economía solidaria, sin excluidos ni desamparados.


Queremos una economía que valorice la espiritualidad de la cultura cubana y la universalidad de la educación, porque sin ello caeríamos en el “agujero negro” del consumismo y la banalidad.
Queremos una economía de alta tecnología, porque es la manera en que el conocimiento conecta con la producción y los servicios y le aporta valor agregado a lo que exportamos, y porque transitamos a una estructura demográfica que exige productividad con trabajadores de mayor edad, y también de mayor educación.


Queremos una economía cuyas palancas fundamentales estén en manos del Estado, como representante del poder del pueblo, pues sin una economía dirigida conscientemente y estratégicamente en beneficio de todos, la democracia sería algo vacío de contenido.


No malgastemos esfuerzos y palabras buscando sinónimos, todo eso se llama socialismo. Y el pueblo lo sabe.


Recuerdo un incidente en un debate sobre la economía cotidiana en un parque de Santiago de Cuba, donde las críticas a errores, insuficiencias y lentitudes (reales) fueron derivando por uno de los participantes en críticas a la Revolución misma, lo cual hizo saltar a los otros y decir en tono muy santiaguero algo así como: “Qué va, compay… ¿qué basura está diciendo?… a la Revolución no se le toca”. El pueblo sabe dónde está el límite entre la crítica justa y necesaria, y la erosión de los valores.


¿Cómo ir?


Dicho todo esto, y a partir del consenso sobre a dónde queremos ir con la economía, hay que hablar también sobre cómo llegamos ahí, y entonces caemos en los temas técnicos, en los aspectos concretos de los cambios que hay que hacer, pues no hacer los cambios necesarios, con la dinámica necesaria, puede poner en riesgo, por otro camino, los mismos valores que defendemos.


Desde el inicio de las transformaciones económicas revolucionarias en los años sesenta, han transcurrido otros 60 años. Y en ese intervalo el mundo cambió.


Las relaciones de producción son dependientes del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Carlos Marx descubrió esa ley hace más de 100 años.


En los años sesenta estábamos todavía en la llamada “segunda revolución industrial” (producción en masa, cadenas de montaje, estandarización de productos, energías fósiles, electrificación). Todavía no se había construido la primera computadora personal, ni mucho menos las redes e internet, cuya expansión condujo a la tercera revolución industrial.


Y ahora entramos en la era de la Cuarta Revolución Industrial: inteligencia artificial, procesamiento masivo de datos, robótica, biotecnologías, nanotecnologías, manufactura aditiva, nuevos materiales, energía inteligente, sensores en las máquinas, fábricas inteligentes, etc.


Cuando en el párrafo anterior usamos la primera persona del plural para decir “entramos”, ello significa que no basta con que las transformaciones de nuestras relaciones de producción tengan en cuenta el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas dentro de nuestro país. Nuestro sistema de dirección de la economía tiene que estar influido por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo. Y ello es así, no por una aspiración banal de modernidad o vanidad científica, sino porque en paralelo con el cambio tecnológico de los últimos 60 años se ha desplegado un alto grado de globalización de la economía, que hace imposible el desarrollo de un país sin un alto nivel de conexión de su economía con la economía mundial.


Las empresas del siglo XXI nacen, se desarrollan y mueren a una dinámica superior a las del siglo XX. Las empresas del siglo XXI cambian permanentemente sus productos y servicios, a tono con el desarrollo tecnológico y la evolución de la demanda.


En esas empresas, la creatividad de los trabajadores (no solo la disciplina laboral y tecnológica) es el principal determinante de la productividad. Allí los procesos productivos y de desarrollo de nuevos productos y servicios no ocurren solamente intramuros, sino que se completan frecuentemente por cadenas productivas y asociaciones con otros actores, dentro y fuera del país; asociaciones que involucran a cada vez más actores del sector presupuestado, tales como universidades e instituciones científicas. La economía del siglo XXI conecta directamente la ciencia con la producción y borra las fronteras operacionales entre el sector empresarial y el sector presupuestado.


Esa economía de alta tecnología, basada en la ciencia y la innovación, se acomoda mal a los esquemas de dirección vertical, estandarización de procedimientos y planificación material de corto plazo, que son un producto de la segunda revolución industrial de mediados del siglo XX.


Esos procedimientos nunca fueron “un error”, funcionaron bien para aquel nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. El error sería pretender aplicarlos a la economía del siglo XXI.


El desarrollo científico y técnico no genera automáticamente desarrollo económico si no está acompañado de innovación gerencial. Esa creatividad en las formas de gestión tiene que ayudarnos a remover cuatro obstáculos hoy visibles en nuestro camino:


1. La insuficiente dinámica del proceso de creación de nuevas empresas de base tecnológica.
2. La limitación de los dispositivos de protección financiera durante la etapa de maduración de nuevas empresas.
3. La gestión de pequeñas y medianas empresas estatales y su operación en igualdad de condiciones con los actores no estatales.
4. La capacidad de inserción internacional de las empresas, entendiendo que inserción internacional es mucho más que comercio exterior.


Y todo esto hay que hacerlo desde la propiedad socialista de todo el pueblo, que según la Constitución incluye (Articulo 24) los “bienes de carácter estratégico para el desarrollo económico y social del país”.
La propiedad y la gestión


Formas de propiedad y formas de gestión son dos cosas bien diferentes.


Tenemos que innovar, y mucho, en las formas de gestión de nuestras empresas, para hacerlas cada vez más eficaces como protagonistas del desarrollo en el escenario económico y tecnológico del siglo XXI. Eso es lo que significa saber “cómo ir”.


Pero, al mismo tiempo, tenemos que defender con firmeza la propiedad estatal socialista de todo el pueblo, para llegar a la economía próspera, sostenible, solidaria y de justicia social que queremos. Eso es lo que significa saber “a dónde ir”.


Obviamente, no todos los sectores avanzan a igual ritmo hacia una economía basada directamente en la ciencia y la innovación, ni todos tienen el mismo punto de partida. Hay que contar con esa heterogeneidad.


Pero, por esa misma inevitable heterogeneidad, es que los sectores y empresas más cercanos a las tecnologías de la cuarta revolución industrial (que los tenemos), aunque no sean aún los de mayor peso en nuestra economía, están llamados a convertirse no solamente en fuentes de innovación en sus tecnologías específicas (software, electrónica, comunicaciones, automatización, robótica, biotecnología, y otros), sino tambien en polígonos de ensayo para nuevas formas de gestión que puedan después ir derramándose hacia otros sectores.


No hay recetas ni “manuales” (ni debe haberlos), pero hay mucho consenso en los valores de la sociedad que queremos construir, y mucha voluntad de hacerlo. Encontraremos los caminos.

¿Sociedad civil?. Por: Michel E Torres Corona

El primer secretario del Partido y presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, habla ante la sociedad civil excluida de la IX Cumbre de las Américas. Foto: Estudios Revolución.

Es un video de hace muchos años: tres hombres en pantalla gritan consignas a favor del proceso revolucionario cubano. Uno de ellos, enardecido, exclama: “¡Abajo el imperialismo!”; luego: “¡Abajo la contrarrevolución!”. Toma entonces fuerzas para cerrar con broche de oro: “¡Abajo los derechos humanos!”.

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Necesitamos empresas estatales: Grandes y pequeñas. Por: Agustín Lage Dávila

La presencia de empresas líderes en el suministro de maquinarias, tecnologías, envases, embalajes y materias primas alimenticias de más de 15 países en la tercera edición de la Feria Internacional Cuba Alimentos 2022. Foto: PL

Los debates de hoy sobre nuestra economía giran en torno a una enorme variedad de temas particulares y de decisiones reales o posibles, y todos se pueden ver desde una perspectiva de corto plazo (las consecuencias inmediatas y locales de cada decisión) o desde una perspectiva a mediano plazo (hacia donde nos lleva la acumulación de decisiones de uno u otro tipo).

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Documental «Tarea Vida de #Cuba. Combatiendo el Cambio Climático»: ciencia, agenda pública y participación comunitaria en Socialismo. (Video).

Documental «Tarea Vida de #Cuba. Combatiendo el Cambio Climático»: ciencia, agenda pública y participación comunitaria en Socialismo. (Video).

Dani Films.- Este documental muestra cómo Cuba está utilizando la ciencia ambiental, las soluciones naturales y la participación comunitaria en su plan a largo plazo para la adaptación y mitigación del cambio climático. En 2017, el gobierno cubano aprobó el Plan Estatal para el enfrentamiento al Cambio Climático, conocido como ‘Tarea Vida’.

#Cuba.Socialismo, Democracia Popular o Contrarrevolución.

#Cuba.Socialismo, Democracia Popular o Contrarrevolución.

Por. Fabián Escalante

Aún sin ser un estudioso, me precio de haber escuchado, leído o debatido los discursos, artículos y reflexiones de Fidel. En consecuencia, cada vez que algún acontecimiento de cualquier naturaleza, se presenta, que requiera análisis y comprensión, vuelvo a él, lo busco y encuentro la solución a mis preocupaciones o dudas, también el camino a seguir.

Nuevamente hoy, retomo algunas de sus ideas sobre la democracia socialista y el Partido, expresadas en el discurso de conclusiones del IV Congreso, las que me propongo sean marco a los criterios que al respecto deseo expresar. Además, ellas están en línea, con el enfrentamiento al complot enemigo en marcha.

En el citado evento destacó entre otros conceptos, que el sistema electoral cubano era el más democrático de los existentes, porque postulaba –sin politiquerías– a los candidatos a dirigentes desde la base o circunscripción hasta los diputados a la Asamblea del Poder Popular, máximo órgano de dirección del país. Además, con respecto al concepto de Partido único puntualizó la necesaria apertura de las filas a los creyentes y patriotas que aceptaran su programa, compartieran sus principios y fueran elegidos por sus colectivos. Enfatizó que en el Partido único, al igual que el creado por Martí para la “guerra necesaria”, debían caber todos los patriotas, los revolucionarios, los hombres y mujeres que desearan el progreso de nuestro pueblo.

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#Cuba. Estamos defendiendo un Socialismo para alcanzar la mayor justicia social posible: se reúne Díaz-Canel con comunidad LGBTIQ+

#Cuba. Estamos defendiendo un Socialismo para alcanzar la mayor justicia social posible: se reúne Díaz-Canel con comunidad LGBTIQ+.

En la introducción del encuentro, el Jefe de Estado cubano agradeció la presencia de los integrantes de las diferentes redes sociales comunitarias y recordó que este diálogo es una respuesta a la invitación realizada durante un reciente intercambio con una representación de mujeres Cubanas.

Entre los participantes hubo coincidencia, en el cáracter histórico del encuentro que permitió conocer vivencias, inquietudes y preocupaciones para continuar fortaleciendo el camino para disminuir brechas que vulneran derechos sociales de las personas.

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La fórmula de Praga y las revoluciones de colores para Cuba

La fórmula de Praga y las revoluciones de colores para Cuba

Durante la ofensiva cultural librada por la CIA contra el socialismo, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la agencia de inteligencia estadounidense creada en 1947 se infiltró en todos los espacios de la cultura.

La CIA publicó a autores conocidos que seguían la línea de Washington, realizó múltiples acciones para contrarrestar el arte con algún contenido social, subvencionó a periódicos y periodistas, y compró a artistas e intelectuales. Seguir leyendo

Martí: Profundo antimperialista y guía espiritual para la construcción del socialismo en Cuba

Por.Yusuam Palacios Ortega

Históricamente la fauna del terror con guarida en los Estados Unidos ha pretendido, y lo ha hecho, utilizar a José Martí a su conveniencia, despojarlo de su verdadero carácter y tomarlo como ente legitimador de las acciones realizadas contra Cuba. Vivimos un tiempo de profundo debate ideológico, y viene a ser tema de interés y reflexión, el antimperialismo martiano y la necesidad que tenemos de Martí para continuar construyendo el socialismo en nuestro país. La mencionada jauría cuyo odio hacia Cuba es ya enfermizo, nos acusa de antimartianos porque, según ellos, como nosotros somos socialistas y Martí no lo era, no somos merecedores de la condición martiana.

Los recalcitrantes enemigos de la Revolución quieren hacer tendencia, sobre todo en redes sociales, enarbolando un supuesto antisocialismo en Martí. Para ello acuden a textos martianos que toman para sí y como es de esperar, tergiversan las ideas de Martí, descontextualizan y alteran los planteamientos, reflexiones y puntos de vista que tuvo el héroe sobre el socialismo. De esta manera especulan sobre un  Martí que estaría en contra del socialismo en Cuba. Ello justificaría la hipótesis que han pretendido legitimar, en la que algunos han creído a ciegas, que traicionamos al Apóstol de la independencia.

Cierto es que Martí no militó en el socialismo, y razones suficientes hay para entenderlo cuando algunos contemporáneos suyos sí lo hicieron. Este es un asunto que requiere un análisis más exhaustivo del que me propongo con estas líneas; no obstante abordaré el tema; es preciso esclarecer algunos extremos y ser consecuentes en primer lugar con Martí. Pudiera parecer cosa fácil decir sí o no, arguyendo que no conocía Martí sobre las ideas socialistas. Esto está superado y por supuesto que Martí conocía de socialismo. Seguir leyendo

Trump reitera ataques contra Cuba, Venezuela y Nicaragua

 

 

 

 

 

Por: PL

Trump reitera ataques contra Cuba, Venezuela y Nicaragua

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió hoy en su actitud injerencista en los asuntos internos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, tres naciones contra las cuales la administración norteamericana arremete de manera constante.

Según el mandatario republicano, él quiere ayudar a los cubanos, los venezolanos y los nicaragüenses a restaurar lo que Washington entiende como democracia, en desconocimiento de los sistemas políticos y sociales escogidos por la mayoría de quienes habitan en esos países.

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