AMLO: Hubiera querido que Biden levantara el bloqueo a Cuba (+ Video)

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, durante su intervención tras recibir la Orden José Martí. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo este martes en su conferencia de prensa matutina que las medidas recientes que anunció EE.UU. sobre Cuba son un paso positivo, pero “hubiera querido que Joe Biden levantara el bloqueo violatorio de derechos humanos, medieval, genocida, que nada tiene que ver con la fraternidad”.

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Chapeando: Otro buen tema para la Cumbre de las Américas. Por: Arleen Rodríguez Derivet

Empecemos por la noticia del día de ayer, que ya no lo es, por supuesto, pero como todas las noticias puede ser leída de maneras muy diferentes, según cómo se presente en los medios.

Por ejemplo, por el modo en que anunció El Nuevo Herald la decisión de la Administración Biden de revertir algunas de las medidas de reforzamiento del bloqueo impuestas a Cuba durante el período de Trump, cualquiera que viva fuera de la Isla creería que todo está resuelto, que al fin fueron escuchados todos los reclamos de la familia cubana desde adentro y fuera del país.

Reinier Duardo fue muy concreto al resumirlo todo en una sugerencia: lean la declaración del Minrex, que lo dice todo desde el mismo título. Se trata de «un paso limitado en la dirección correcta». El bloqueo sigue intacto.

Como apuntó Bárbara Betancourt, no se puede olvidar que, por encima del bloqueo, existen más de 240 medidas adicionales, y de ellas, con este anuncio (que aún no se implementa), se cambian pocas. Las restricciones revertidas se pueden contar con los dedos de las manos. Y están limitadas al tema migratorio y de remesas. No parece casual que sea justamente la migración el tema que se discute ahora mismo en Naciones Unidas, con muchas críticas a EE.UU. por sus políticas en esa área.

Pero, volviendo al anuncio, increíblemente no se habla de levantar medidas absurdas como la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, que afecta sustancialmente toda la actividad comercial y financiera del país.

Una mezcla de audios –originados en diferentes momentos y donde confluyen los más agresivos odiadores anticubanos pidiendo guerra e invasión contra su propio país de nacimiento–, una suerte de collage del odio transmitida originalmente por el canal del Guerrero cubano, se incluyó en el segmento para conectar con el segundo tema del día: las revelaciones del libro Un juramento sagrado: memorias de un secretario de Defensa durante tiempos extraordinarios, escrito por Mark Thomas Esper, quien fue jefe del Pentágono bajo las órdenes de Donald Trump.

Escuchando los gritos que demandan linchamiento de comunistas o cualquier simpatizante de la Revolución, se advierte cómo la industria de la contrarrevolución, financiada con los dineros del contribuyente norteamericano, se asocia a las más duras medidas contra Cuba. Sus voceros sirven, indudablemente, al objetivo perverso de generar la idea de que el emigrante cubano odia profundamente a la Revolución al punto de que desea (y exige) la asfixia total de quienes viven en la Isla sin oponerse al Estado.

Ese objetivo de la maquinaria política de origen cubano del sur de la Florida ha alimentado, sin dudas, las 243 medidas adicionales de Trump, la mayoría de las cuales no serán revertidas. No están incluidas en el anuncio.

Resulta más que escandaloso confirmar cómo se discutió al más alto nivel del Gobierno de Trump un plan de invasión a Venezuela y de asesinato de su presidente, Nicolás Maduro, con la participación de Juan Guaidó, Julio Borges y otras figuras claves de la oposición venezolana. Los planes incluían bloqueo naval a Cuba.

Esta es apenas la punta del iceberg de uno de los asuntos que merecen discutirse en la próxima Cumbre de las Américas, si es que por fin se discuten temas realmente importantes para toda América y todos los americanos, que somos todos los habitantes del continente, aunque Nuestra América no se parezca casi nada a la que no es la nuestra.

Lo revelado da para mucho análisis. Seguiremos Chapeando.

Lo imposible es lo que tenemos que hacer. Por: Elier Ramírez Cañedo

Jóvenes participantes en el encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, en el Palacio de Convenciones de La Habana. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Palabras en Encuentro Internacional de Solidaridad con Cuba, celebrado en La Habana el 2 de mayo de 2022. Comisión 3: La unidad en la diversidad en la lucha antimperialista de los pueblos. 

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Estados Unidos: Una economía de guerra contra la sociedad

En 1965, el presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson describió su proyecto de ‘La Gran Sociedad’, que se basaba “en la abundancia y la libertad para todos”, por lo que exigía “el fin de la pobreza y la injusticia racial”. Poco después, Johnson añadiría “creo que podemos continuar con ‘La Gran Sociedad’ mientras luchamos en Vietnam”.

La ‘Gran Sociedad’ constituía “el programa más ambicioso de reforma interna desde el New Deal”, procurando profundizar en derechos civiles, luchar contra la pobreza, mejorar la educación, establecer cobertura médica y limpiar el medio ambiente, entre otras cosas. Este proyecto social avanzaría con una escalada bélica. Johnson había incrementado las tropas de su país en Vietnam de 16 000 a 537 000 a lo largo de su gobierno entre 1963-1968.

Los fondos destinados a la guerra en Vietnam superaron fuertemente los que Johnson conseguía pasar en el Congreso para financiar su proyecto social. Estados Unidos gastó 300 000 dólares por cada enemigo asesinado en Vietnam, mientras asignaba 88 dólares por persona a los programas de alivio de la pobreza. Entre 1965 y 1973, se gastaron 15 500 millones de dólares en la Gran Sociedad y 120 000 millones de dólares en la Guerra de Vietnam.

El costo de la guerra de Vietnam

Francis M. Bator, asesor de seguridad nacional durante 1965-1967, sostiene que Johnson creía que si abandonaba la guerra en Vietnam, su presidencia sería destruida y, por ende, la Gran Sociedad también porque los proyectos sociales hubieran llegado muertos al Congreso. Años después, Johnson admitiría que no le fue posible poseer “la mujer que realmente amaba, la Gran Sociedad”, y también “esa perra de guerra en el otro lado del mundo”.

En toda la guerra de Vietnam entre 1961-1975, Estados Unidos gastó más de 141 000 millones de dólares.

 Sumados otros gastos militares relacionados al conflicto, el monto llega a 168 000 millones (un billón en dólares actuales). Una secuela de la guerra es que las pensiones a veteranos de Vietnam  y sus familias aún cuestan 22 000 millones por año: entre 1970-2021 han costado 270 000 millones de dólares.

Para Martin Luther King la Gran Sociedad fue “abatida en el campo de batalla de Vietnam”. King condenaba el expansionismo estadounidense, declarando que estaba basado en “racismo, materialismo y militarismo”, caracterizado por “socialismo para los ricos” e “individualismo para los pobres”, porque los recursos al sector militar se obtenían a través de la reducción de las leyes sociales progresistas.

King afirmó que vio a la Gran Sociedad como un “programa roto y destripado, como si fuera un juguete político ocioso de una sociedad enloquecida por la guerra, y supe que Estados Unidos nunca invertiría los fondos o energías necesarias en la rehabilitación de sus pobres mientras continuaran aventuras como Vietnam. King concluiría que Estados Unidos afrontaba “dos guerras al mismo tiempo, la guerra en Vietnam y la guerra contra la pobreza, y estaba perdiendo ambas”.

El shock neoliberal de Nixon

Con la llegada de Richard Nixon a la presidencia en reemplazo de Johnson en 1968, no sólo Estados Unidos acabaría perdiendo la guerra de Vietnam, sino que el proyecto de Gran Sociedad sería barrido por el proyecto neoliberal. El pacto social que había permitido la ‘era dorada del capitalismo’, con el Estado actuando para mitigar desigualdades, se rompió. A partir de ahí los beneficiarios indudables de estas políticas han sido los dueños del capital, siendo una de las principales pruebas la reducción de la participación de los salarios en el PBI.

La política económica que se conoció como el “shock de Nixon”, explica Jude Folly, congeló precios y salarios por 90 días. Pero mientras los precios recuperaron su trayectoria alcista, no así los salarios que sufrieron con el aumento del costo de vida. A partir de ahí, afirma, “la comunidad empresarial incorporó la supresión de salarios” como la nueva forma de funcionamiento de la economía.

Un informe en 2019 de la Cámara de Diputados reconoce la falta de poder de negociación de trabajadores de bajos salarios, y admite su responsabilidad porque en los últimos 40 años “el Congreso no ha logrado aumentar lo suficiente el salario mínimo nacional para mantener el nivel de vida.”

La Cámara aprobó un proyecto de ley para aumentar, por primera vez desde 2007, el salario mínimo a 15 dólares por hora para 2024 e indexarlos al crecimiento del salario medio, lo que más que duplicaría su nivel anterior de 7,25 dólares. Folly señala que desde la sanción de la ley de salario mínimo en 1938 hasta 1968, el Congreso había aprobado constantemente aumentos en paridad con las ganancias de productividad. Si eso hubiera continuado hasta la actualidad, el salario mínimo hoy sería de 24 dólares.
En cambio, de 1975 a 2018, la participación de los ingresos de 90% de los estadounidenses cayó de 67 a 50%, mientras que la del 1% de mayores ingresos aumentó de 9 a 22%.

Así, mientras el PBI per cápita creció 118% en el período, el de la parte inferior lo hizo en cerca de 20% y el del 1% lo hizo más de 300%. En particular, el pago (ajustado por inflación) de los principales ejecutivos aumentó un 1322% entre 1978 y 2020, equivalente a 351 veces más que el salario de un trabajador medio en 2020.

Como resultado, a partir de 1975, a diferencia de lo sucedido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, los ingresos del 90% inferior de las personas crecieron más lentamente que la economía en su conjunto, mientras que los ingresos del 10% superior lo hicieron más rápido. En 2018, significó una transferencia de 2,5 billones y entre 1975-2018, una acumulada de 47 billones. Consecuentemente, la riqueza en Estados Unidos a fines de 2021 es la más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
El poder del complejo militar – industrial

En 1961, al despedirse de la presidencia, Dwight D. Eisenhower alertaba que, por la Guerra Fría, el país estaba desarrollando “un inmenso establecimiento militar y una gran industria armamentística” cuya influencia se sentía en todos los aspectos de la vida del país. Si bien reconocía “la necesidad imperiosa de este desarrollo”, no dejaba “de comprender sus graves implicaciones.”

En particular, advertía que había que cuidarse “de una influencia injustificada” de ese “complejo militar-industrial” dentro del gobierno. Eisenhower afirmó que “cada arma que se fabrica, cada buque de guerra lanzado, cada cohete disparado significa, en última instancia, un robo a los que tienen hambre y no se alimentan, a los que tienen frío y no tienen ropa.”

Habiendo llegado a 13% del PBI en 1952, el gasto militar fue cayendo hasta cerca del 6% al final de la Guerra Fría. Con el fin de la Unión Soviética, se especulaba con que a los estadounidenses ya no tendrían razón para un gasto militar elevado. En los ’90, Bush (padre) y Clinton intentaron reducirlo, pero luego Bush (hijo) y Obama lo aumentaron entre 3 y 6% del PIB. Desde 1991, sólo en 1997 y 2000 Estados Unidos no estuvo en un enfrentamiento bélico. En este período se involucró en cerca de 15 guerras, sin contar otras intervenciones. Así, mantuvo la tendencia que revela que en sólo 17 años desde que declaró su independencia en 1776 no estuvo en guerra.

Una visión del impacto del gasto militar de Estados Unidos en este siglo es la referencia de los 93,26 millones de dólares por hora que le cuesta la guerra contra el terrorismo, según el conteo del sitio National Priorities, llevando el monto total acumulado desde 2001 a más de 7,6 billones de dólares.

El inmenso gasto militar

El presupuesto militar para 2022 fue 778 000 millones de dólares, y para 2023 se solicitó 813 000 Millones. Con casi 40% del presupuesto militar mundial, Estados Unidos supera lo que gastan en ese rubro los próximos once países juntos.

El Departamento de Defensa con de 715 000 millones en el presupuesto de 2022 es el segundo mayor ítem del gasto fiscal después de Seguridad Social. Otras agencias también están vinculadas al esfuerzo militar: los Departamentos de Asuntos de Veteranos y Seguridad Nacional, y el FBI. Además, como Operaciones de Contingencia en el Extranjero, con un presupuesto de 69 000 millones de dólares, aparece el costo de las guerras pasadas. Así, el gasto militar total en 2021 terminó siendo casi de 934 000 millones.

Al analizar el tamaño del gasto militar, Kori Schake cita al ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell“muéstrame tu presupuesto y te diré tu estrategia”, para concluir que Estados Unidos debe expandir su presupuesto en 50% para cumplir los objetivos que expresan sus líderes.
Schake sostiene que “las fuerzas armadas estadounidenses actuales están dimensionadas para pelear una sola guerra” a la vez, por debajo de lo que se procura. Matthew Kroenig, del Atlantic Council, postuló que Estados Unidos debía prepararse para ganar guerras simultáneas contra Rusia y China, por lo que considera que el Congreso podría hasta “duplicar los gastos de defensa”.

Sharon Zhang se impacta del monto militar presupuestado porque el Senado no aprobó 350 000 millones al año para gastos sociales cruciales para salvar a muchos estadounidenses de bajos y medianos ingresos de la ruina financiera por considerarlo excesivo.

Biden ya envió 2400 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania desde febrero. Mientras, la expectativa de vida en Estados Unidos cayó de 78,86 años en 2019 a 76,60 años en 2021.
En ese contexto Yifat Susskind, directora ejecutiva de la organización MADRE, manifestó parafraseando a Eisenhower “nos están robando recursos” a nuestras comunidades “para alimentar el hambre interminable del complejo militar-industrial”.

(Tomado de Página 12)

IX Cumbre de las Américas: Otra cumbre de exclusiones, ¿a qué le temen?. Por: Claudia Fonseca Sosa

Estados Unidos decidió excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua de la IX Cumbre de las Américas, prevista para los días 8 al 10 de junio próximo en la ciudad de Los Ángeles bajo el lema “Construyendo un futuro sustentable, resistente y equitativo”.

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La esencia del conflicto bilateral entre Cuba y EEUU: dominación vs soberanía

La cubana Betty Pairol sale en defensa de la Revolución el 11 de julio de 2021. Su imagen fue una de las más manipuladas por la gran prensa al mostrarla como una opositora al Gobierno cubano. Foto: EFE.

Quisiera comenzar compartiendo un fragmento de la publicación que realicé en mi muro de Facebook el sábado 10 de julio de 2021, un día antes de los sucesos, al señalar que Cuba, y cito:

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Chapeando: Una voz que incomoda. Por: Arleen Rodríguez Derivet

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La pretensión norteamericana de excluir a Cuba de la próxima Cumbre de las Américas ya no sorprenderá a nadie. La denuncia del canciller cubano ha destapado la maniobra antes de que pudieran montarse los pretextos y el Departamento de Estado ha dado la callada por respuesta.

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Cómo EEUU formó una izquierda a su medida

Frances Stonor Saunders hizo una profunda investigación en la que desentraña los hilos de la CIA y EE.UU. en la formación de una izquierda compatible con su imperialismo (Foto: Dimitris Vetsikas / Pixabay).

Con el fin de oponerse a la Unión Soviética, al socialismo y al comunismo, el Gobierno de Estados Unidos recurrió en gran medida a armas ideológicas encubiertas, financiando una izquierda «saludable» para el resguardo de los intereses del capitalismo en el mundo.

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CON FILO | ¿A qué le temen?

Sobre la intención imperial de “borrarnos del continente” (dejándonos fuera de los preparativos de la Cumbre de las Américas) y sobre la hipocresía que se esconde tras los temas migratorios se habló este martes en #ConFilo.

La última ronda de negociaciones migratorias Cuba-Estados Unidos en su contexto. Por: José Ramón Cabañas Rodríguez

La última ronda de negociaciones migratorias Cuba-Estados Unidos en su contexto. Por: José Ramón Cabañas Rodríguez

Al cabo de cuatro años en que Estados Unidos no estuvo dispuesto a sostener intercambios oficiales con Cuba en el tema migratorio, el 21 de abril pasado se reunieron con tal propósito delegaciones de ambos países en Washington DC.

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Díaz-Canel: Cuando uno analiza las razones para la política imperial contra Cuba, no hay ninguna, solo hay sinrazones. Por: Atilio Borón

Nosotros no nos vamos a doblegar, nosotros vamos a seguir resistiendo, pero con un concepto de resistencia creativa, que es precisamente la manera en que enfrentamos la (pandemia de) COVID-19; o sea, resistimos, pero en esa resistencia, con talento, esfuerzo e inteligencia, crecemos también, y en medio de esa resistencia somos capaces de avanzar”.

Fue esta una de las ideas que desarrolló el Primer Secretario del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en entrevista concedida al destacado intelectual latinoamericano Atilio Borón, para las radios argentinas Madres de la Plaza de Mayo y de la Universidad Nacional de Avellaneda, y que también fue reproducida en varias radios comunitarias de Venezuela, Argentina, Ecuador y otros países.

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