El Toque exchange y un apocalipsis de dos centavos. Por: Antonio Rodríguez Salvador

Según El Toque, es decir, la NED (Fundación Nacional para la Democracia) —quien tenga dudas de la relación vaya al sitio Espacio Público—, ellos calculan la tasa de cambio informal en base a datos confiables. Subrayo la palabra confiable, y acudo al diccionario. Confianza: “Esperanza firme que se tiene en algo o en alguien”; “familiaridad o libertad excesiva”;  “pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

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Sin amnesia. Por: Iroel Sánchez

Es muy duro lo que estamos pasando en Cuba, buscar culpables en esa circunstancia es una tentación más que lógica, aunque no siempre justa. Ninguna gestión es perfecta, menos aquella que se realiza bajo una guerra sin cuartel que no solo tiene efectos económicos, sino también políticos y psicológicos, lo que hace que  cualquier error multiplique sus consecuencias.

Justificarse con ello tampoco es una opción, no debe tener sentido para quienes sabemos cómo nuestro pueblo, guiado por Fidel, enfrentó y venció las más difíciles circunstancias. La única opción posible es exponer la verdad ante ese pueblo invencible, como se está haciendo, creo yo.

Sin embargo, cuando veo un cubano residente en esta isla preguntando en rol de fiscal cibernético por qué no reparamos las termoeléctricas en el 2021, me miro, me veo y toco, aún vivo al igual que él, busco la tasa de letalidad por Covid aquí y compruebo que es la mitad de la del resto de los países de América, y recuerdo entonces que sin ingresos por turismo y remesas, con todas las fuentes de divisas coartadas por el genocida de Trump y su continuador Biden, Cuba gastó el dinero que tenía y el que no tenía para hacer que él, yo, y nuestros familiares y amigos, tuviéramos el doble de probabilidad de sobrevivir a la pandemia que cualquier habitante de otra nación en este continente, preservando empleos y salarios, lo que generó un enorme déficit fiscal que hay que resolver con urgencia, como hay que solucionar los efectos indeseados de un ordenamiento que hoy se reconoce tuvo errores de diseño .

Y quienes son felices porque alguien dice lo que ellos quieren escuchar nos negaron en ese mismo año 2021 hasta el oxígeno y ofrecieron vacunas cuando ya estábamos vacunados como el que más, y aunque todo eso no nos costó un centavo a ese alguien o a mí, a esa economía cercada que no pudo reparar las termoeléctricas a tiempo sí le costó, aunque eso sea invisible.

Y sí, comparto mi luz y mi apagón con él, como compartiré el destino de las bombas con los “opositores” que creen los misiles vienen con dirección, número de carnet de identidad y un cartel bien grande que dirá “solo para comunistas”, si algún día, gracias a opiniones como la suya los de enfrente se equivocan y nos creen lo suficientemente divididos para no poder defendernos.

Pero si eso no sucede, y gracias a que Facebook no es Cuba y su pueblo no es lo que el imperio paga por ponernos en las pantallas, todo este difícil momento pasa, como ya pasaron otros no menos difíciles, volveré a compartir con él médicos y vacunas, aunque no respeto y afectos, porque, palabra del Maestro: “La pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra”.

Geopolítica multipolar. Por: Luis Britto García

A medida que las ciencias avanzan, se distancian unas de otras hasta suponer inalcanzable el ideal de la totalidad. Excepción de esta regla es la estrategia, saber que requiere una de las mayores integraciones de conocimientos para formular conclusiones. No hay estrategia sin examen de la geografía, la sociedad, la economía, la política, las relaciones internacionales y ese universo de conocimientos, representaciones, valores y prácticas que llamamos cultura. En tal sentido, el último libro del general en jefe Vladimir Padrino LópezGeopolítica Multipolar: a 20 años del 13-A (Fundación Editorial El Perro y la Rana, Caracas, 2022) es una travesía por las agendas que definen la contemporaneidad, a la vez que manual de supervivencia en ella. Destaquemos algunas.

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Mentiras y chantajes del lobby anticubano impiden financiamiento para ventas agrícolas a Cuba. Por: Johana Tablada

Díaz-Balart pidió una “votación registrada”después de intervenir para decir mil mentiras y asustar y engañar a todo el mundo simulando hablar en nombre del pueblo de un país que tanto desprecia.

Cuando lees las barbaridades que dicen congresistas como Bob Menéndez, Mraco Rubio, Mario Díaz Balart o Sra. María Elvira o escuchas como mienten sin pudor y doble raseros escandalosos para tratar de engañar a quienes supuestamente representan y justificar las medidas inhumanas contra la población de Cuba, uno recuerda mejor por qué se hizo una Revolución socialista en Cuba.

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Reabren ruta Miami-Varadero con vuelo promocional de Havanatur Celimar

Primer vuelo promocional Miami-Varadero. Foto: ACN.

El primer vuelo promocional Miami-Varadero, que persigue como fin acortar distancias entre las familias cubanas, arribó la noche última al Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, como parte del restablecimiento de las operaciones aéreas entre provincias y Estados Unidos.

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Los valores y las tecnologías: Primero saber “a dónde ir” y después “cómo ir”. Por: Agustín Lage Dávila

Bandera cubana en la plaza de la Revolución. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate


Está en la sabiduría popular el consejo de que “es mejor saber a dónde y no saber cómo, que saber cómo y no saber a dónde”.


Lo esencial del debate económico y social en Cuba no es técnico, es de valores.
¿A dónde queremos ir?


No basta con hacer el inventario de los problemas de la economía que tenemos que resolver. Esos se discuten todos los días, en la calle, en los medios, en las redes sociales, y en cualquier espacio: los precios, los salarios, el abastecimiento, el cambio real de la moneda, los actores económicos, el balance entre sector estatal y no estatal, la economía informal, la factibilidad de la planificación, el margen de autonomía de las empresas, la dinámica de respuesta de los organismos estatales, el balance entre control y crecimiento, los cambios que se deben hacer, los modelos económicos a estudiar y un largo etcétera.


Son temas vitales, pero por muy importantes que sean (y lo son) no podemos nunca olvidar que a todos ellos los atraviesa un tema mayor, que es el del consenso en el sistema de valores con el que tenemos que analizar y resolver los problemas de hoy.


De manera irónica lo decía así Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia: “La economía no es una ciencia. En el mejor de los casos, es una especie de ideología con ecuaciones”.


Ciertamente, no es tan así como lo dijo Varoufakis, y la economía contiene conocimiento científico, en el sentido de regularidades y reglas que se extraen de los datos empíricos del mundo real, pero también es cierto que la manera en que se interpretan esas regularidades y la manera en que se utilizan para tomar decisiones tienen raíces en los valores éticos que guían la sociedad humana en la que ocurren los debates económicos. No ocurren en un vacío político, como pudiera ser el caso cuando los físicos debaten sobre la ley de la gravedad o las partículas elementales.


Por eso, nuestra primera y gran tarea es reforzar el consenso social sobre “a dónde queremos ir” con los cambios necesarios en la economía.


Queremos una economía que, sin aislarnos del mundo (“injértese en nuestras repúblicas el mundo”… dijo Martí) refuerce la soberanía nacional, porque sin ella no podremos hacer nada eficaz para defender nuestros valores.


Queremos una economía que sustente y desarrolle la justicia social, porque sin ella ni siquiera la existencia de la nación tendría sentido.


Queremos una economía solidaria, sin excluidos ni desamparados.


Queremos una economía que valorice la espiritualidad de la cultura cubana y la universalidad de la educación, porque sin ello caeríamos en el “agujero negro” del consumismo y la banalidad.
Queremos una economía de alta tecnología, porque es la manera en que el conocimiento conecta con la producción y los servicios y le aporta valor agregado a lo que exportamos, y porque transitamos a una estructura demográfica que exige productividad con trabajadores de mayor edad, y también de mayor educación.


Queremos una economía cuyas palancas fundamentales estén en manos del Estado, como representante del poder del pueblo, pues sin una economía dirigida conscientemente y estratégicamente en beneficio de todos, la democracia sería algo vacío de contenido.


No malgastemos esfuerzos y palabras buscando sinónimos, todo eso se llama socialismo. Y el pueblo lo sabe.


Recuerdo un incidente en un debate sobre la economía cotidiana en un parque de Santiago de Cuba, donde las críticas a errores, insuficiencias y lentitudes (reales) fueron derivando por uno de los participantes en críticas a la Revolución misma, lo cual hizo saltar a los otros y decir en tono muy santiaguero algo así como: “Qué va, compay… ¿qué basura está diciendo?… a la Revolución no se le toca”. El pueblo sabe dónde está el límite entre la crítica justa y necesaria, y la erosión de los valores.


¿Cómo ir?


Dicho todo esto, y a partir del consenso sobre a dónde queremos ir con la economía, hay que hablar también sobre cómo llegamos ahí, y entonces caemos en los temas técnicos, en los aspectos concretos de los cambios que hay que hacer, pues no hacer los cambios necesarios, con la dinámica necesaria, puede poner en riesgo, por otro camino, los mismos valores que defendemos.


Desde el inicio de las transformaciones económicas revolucionarias en los años sesenta, han transcurrido otros 60 años. Y en ese intervalo el mundo cambió.


Las relaciones de producción son dependientes del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Carlos Marx descubrió esa ley hace más de 100 años.


En los años sesenta estábamos todavía en la llamada “segunda revolución industrial” (producción en masa, cadenas de montaje, estandarización de productos, energías fósiles, electrificación). Todavía no se había construido la primera computadora personal, ni mucho menos las redes e internet, cuya expansión condujo a la tercera revolución industrial.


Y ahora entramos en la era de la Cuarta Revolución Industrial: inteligencia artificial, procesamiento masivo de datos, robótica, biotecnologías, nanotecnologías, manufactura aditiva, nuevos materiales, energía inteligente, sensores en las máquinas, fábricas inteligentes, etc.


Cuando en el párrafo anterior usamos la primera persona del plural para decir “entramos”, ello significa que no basta con que las transformaciones de nuestras relaciones de producción tengan en cuenta el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas dentro de nuestro país. Nuestro sistema de dirección de la economía tiene que estar influido por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo. Y ello es así, no por una aspiración banal de modernidad o vanidad científica, sino porque en paralelo con el cambio tecnológico de los últimos 60 años se ha desplegado un alto grado de globalización de la economía, que hace imposible el desarrollo de un país sin un alto nivel de conexión de su economía con la economía mundial.


Las empresas del siglo XXI nacen, se desarrollan y mueren a una dinámica superior a las del siglo XX. Las empresas del siglo XXI cambian permanentemente sus productos y servicios, a tono con el desarrollo tecnológico y la evolución de la demanda.


En esas empresas, la creatividad de los trabajadores (no solo la disciplina laboral y tecnológica) es el principal determinante de la productividad. Allí los procesos productivos y de desarrollo de nuevos productos y servicios no ocurren solamente intramuros, sino que se completan frecuentemente por cadenas productivas y asociaciones con otros actores, dentro y fuera del país; asociaciones que involucran a cada vez más actores del sector presupuestado, tales como universidades e instituciones científicas. La economía del siglo XXI conecta directamente la ciencia con la producción y borra las fronteras operacionales entre el sector empresarial y el sector presupuestado.


Esa economía de alta tecnología, basada en la ciencia y la innovación, se acomoda mal a los esquemas de dirección vertical, estandarización de procedimientos y planificación material de corto plazo, que son un producto de la segunda revolución industrial de mediados del siglo XX.


Esos procedimientos nunca fueron “un error”, funcionaron bien para aquel nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. El error sería pretender aplicarlos a la economía del siglo XXI.


El desarrollo científico y técnico no genera automáticamente desarrollo económico si no está acompañado de innovación gerencial. Esa creatividad en las formas de gestión tiene que ayudarnos a remover cuatro obstáculos hoy visibles en nuestro camino:


1. La insuficiente dinámica del proceso de creación de nuevas empresas de base tecnológica.
2. La limitación de los dispositivos de protección financiera durante la etapa de maduración de nuevas empresas.
3. La gestión de pequeñas y medianas empresas estatales y su operación en igualdad de condiciones con los actores no estatales.
4. La capacidad de inserción internacional de las empresas, entendiendo que inserción internacional es mucho más que comercio exterior.


Y todo esto hay que hacerlo desde la propiedad socialista de todo el pueblo, que según la Constitución incluye (Articulo 24) los “bienes de carácter estratégico para el desarrollo económico y social del país”.
La propiedad y la gestión


Formas de propiedad y formas de gestión son dos cosas bien diferentes.


Tenemos que innovar, y mucho, en las formas de gestión de nuestras empresas, para hacerlas cada vez más eficaces como protagonistas del desarrollo en el escenario económico y tecnológico del siglo XXI. Eso es lo que significa saber “cómo ir”.


Pero, al mismo tiempo, tenemos que defender con firmeza la propiedad estatal socialista de todo el pueblo, para llegar a la economía próspera, sostenible, solidaria y de justicia social que queremos. Eso es lo que significa saber “a dónde ir”.


Obviamente, no todos los sectores avanzan a igual ritmo hacia una economía basada directamente en la ciencia y la innovación, ni todos tienen el mismo punto de partida. Hay que contar con esa heterogeneidad.


Pero, por esa misma inevitable heterogeneidad, es que los sectores y empresas más cercanos a las tecnologías de la cuarta revolución industrial (que los tenemos), aunque no sean aún los de mayor peso en nuestra economía, están llamados a convertirse no solamente en fuentes de innovación en sus tecnologías específicas (software, electrónica, comunicaciones, automatización, robótica, biotecnología, y otros), sino tambien en polígonos de ensayo para nuevas formas de gestión que puedan después ir derramándose hacia otros sectores.


No hay recetas ni “manuales” (ni debe haberlos), pero hay mucho consenso en los valores de la sociedad que queremos construir, y mucha voluntad de hacerlo. Encontraremos los caminos.

Imperio decadente. Por: Randy Alonso Falcón

Estados Unidos retrocedió 50 años en los derechos de la mujer con un plumazo de la mayoría de la Corte Suprema de Justicia de ese país. No hay imagen mejor de la degradación que sufre esa nación. Hoy celebra su independencia entre fuegos de artificios y balas.

Ningún imperio es para siempre. Lo mostró la poderosa Roma. Perdió su casi incontestable dominio entre guerras, declinación económica, corrupción, inmoralidades, y declinó hasta la decadencia.

Así de decrépita anda también la Roma moderna. Contestada en lo militar, zozobrante en lo económico, degradada en lo social, enana en lo moral. Más peligrosa entonces en su proyección hacia el mundo.

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Reportajes de viajes y el laberinto de una Cuba indescifrable. Por: José Manzaneda

Cuba ofrece un turismo seguro que no siempre se refleja en medios informativos del mundo. Foto: Granma

Vaya a la sección de viajes de un periódico. De El País, por ejemplo. Descubrirá las “playas caribeñas, gastronomía y patrimonio” de Yucatán. El “Puerto Rico más musical”. El “hervidero cultural y étnico” de Trebisonda, Turquía. Las “ocho razones por las que Chicago merece un viaje”, entre ellas ver “la cárcel más curiosa”, porque tiene “las ventanas tan estrechas que no necesitan barrotes”. Cárcel “curiosa” excepto para los presos que habitan en ella, imaginamos. Y sobre Colombia, descubriremos Cali, “la capital de la salsa”, entre muchos otros materiales.

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Más de 550 000 viajeros han arribado a Cuba entre enero y mayo

El avión de Air Canada transportó más de cien turistas canadienses hasta el destino turístico cubano de Jardines del Rey. Foto: Mintur.

El arribo de viajeros internacionales a Cuba entre enero y mayo subió un 640 % en términos interanuales, al sumar en esos cinco meses 564 847 visitantes, informó este viernes la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI).

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La mortalidad y la natalidad de las empresas. Por: Agustín Lage Dávila

En un programa televisivo reciente se discutía sobre las “empresas estatales con pérdidas”, de las que tenemos unas cuantas y se reclamaban acciones concretas para enfrentar esta realidad.

Pues bien, la primera acción concreta es el análisis diferenciado de cada situación, pues ni todas las empresas son iguales, ni las causas que las ponen en pérdida son las mismas.

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Necesitamos empresas estatales: Grandes y pequeñas. Por: Agustín Lage Dávila

La presencia de empresas líderes en el suministro de maquinarias, tecnologías, envases, embalajes y materias primas alimenticias de más de 15 países en la tercera edición de la Feria Internacional Cuba Alimentos 2022. Foto: PL

Los debates de hoy sobre nuestra economía giran en torno a una enorme variedad de temas particulares y de decisiones reales o posibles, y todos se pueden ver desde una perspectiva de corto plazo (las consecuencias inmediatas y locales de cada decisión) o desde una perspectiva a mediano plazo (hacia donde nos lleva la acumulación de decisiones de uno u otro tipo).

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