Todos los derechos para todos

Todos los derechos para todos

Editorial de CubaSí

Convendría ponerles rostros a los que no disfrutan de todos los derechos. Están ahí. Son sus amigos, sus vecinos, sus conocidos. Puede que sea usted mismo. Pueden ser los integrantes de una pareja establecida —hombre y hombre, o mujer y mujer— que forman una familia y quieren formalizar su unión ante la ley. Es solo un ejemplo, quizás el más recurrido, quizás el menos “complicado”. El caso es que todavía no pueden. Y no hay razones científicas o morales para negarles ese derecho.

Convendría no atrincherarse en moralinas, en prejuicios, en caprichos, en “verdades” absolutas. La homosexualidad no es una enfermedad. La homosexualidad no se puede “curar”. La homosexualidad no se “transmite”. Está suficientemente establecido por la ciencia. Por lo tanto, la homosexualidad no se promueve, no se inculca, no se impone.

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