La Alta Comisionada de la ONU y la legitimación del terrorismo de Estado en Colombia

La Alta Comisionada de la ONU y la legitimación del terrorismo de Estado en Colombia

El 15 de diciembre la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, realizó una declaración sobre Colombia en la que no existe referencia alguna a la responsabilidad del Estado colombiano, como violador permanente de los Derechos Humanos (si recordamos que son los Estados los que, por definición, los violan), sino que se traslada el asunto a la vaporosa noción de “grupos armados no estatales”.

Ese es un detalle que llama la atención. No es un matiz, sino que es el centro del meollo, y demuestra que Bachelet intenta limpiar la cara (ajada de muerte y terror) del Estado colombiano. Miremos ese pequeño detalle, que ha pasado desapercibido, como si fuera secundario, porque el diablo está en los detalles. En la declaración oficial se dice: Seguir leyendo

Fidel conquista Nueva York. #FidelPorSiempre

Fidel conquista Nueva York. #FidelPorSiempre
Aclamado por el pueblo estadounidense desde su llegada a la ciudad, su discurso del 26 de septiembre tuvo entonces una amplia repercusión y hoy mantiene total vigencia

Por PEDRO ANTONIO GARCÍA

Era una nublada mañana de domingo aquella del 17 de septiembre de 1960, cuando Fidel y la delegación cubana al 14º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) desembarcaron en el aeropuerto de Idlewild (hoy John F. Kennedy). Un aparatoso despliegue policial se extendía por la pista e instalaciones aledañas –algunos medios hablaron de más de 500 uniformados–, mientras que una muchedumbre de latinoamericanos residentes en la ciudad y estados colindantes, tras soportar estoicamente una pertinaz llovizna durante cinco horas en espera de la aeronave, ovacionaban al Héroe de la Sierra Maestra y a sus acompañantes.

El vehículo que trasladó a la comitiva caribeña hacia el hotel Shelbourne, en Lexington y 37, estuvo escoltado por unos 100 automóviles, 25 ómnibus y varios camiones, que transportaban a simpatizantes de la Revolución Cubana. Los alrededores de la edificación turística estaban tomados desde la mañana por un nutrido contingente de policías locales, quienes impedían llegar a la entrada del inmueble a una multitud de neoyorquinos convocados allí para darles la bienvenida a los representantes de la Isla. Entretanto un grupito de elementos contrarrevolucionarios sí gozaban de libre circulación y protección de guardias a caballo para proferir sus amenazas e improperios. Seguir leyendo