Memoria del futuro ante un video viral. Por Iroel Sánchez

Junio de 2021: La Asamblea General de la ONU votó abrumadoramente contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba… La prensa internacional hablaba de ello y Anthony Blinken prometía revisar la política hacia la Isla, pero poco después la guerra psicológica a través de las redes digitales en combinación con los efectos de la tortura material a la que Washington somete al pueblo cubano y un pico pandémico desató una «protesta pacífica» con apedreamiento de hospitales, ataques a establecimientos comerciales y lanzamientos de cocteles molotov. De la revisión de la política estadounidense hacia Cuba no se habló más.

Junio de 2022: Con vacunas propias Cuba ha controlado la pandemia y hasta se han eliminado los nasobucos, Estados Unidos vuelve a ser emplazado para que cambie la política hacia Cuba, y la Cumbre de las Américas que acaba de organizar en su territorio ha patentizado un reclamo prácticamente unánime contra el bloqueo, mientras se le cuestiona por excluir a la Isla de ese foro. La prensa internacional en pleno lo ha reflejado, y Washington ha anunciado muy tibias medidas que pueden aliviar mínimamente la asfixia contra la economía cubana.

Poco después de concluir la Cumbre, el sistema de laboratotrios de guerra psicológica contra Cuba en las redes digitales, operado desde Estados Unidos, convierte en viral un video que culpa al gobierno cubano de los efectos del bloqueo en la vida de los habitantes de la Isla, acudiendo a algo tan sensible como el testimonio de una madre de tres hijos que, de manera muy emotiva, coloca en primer plano esas carencias sin aludir a la política estadounidense que busca provocarlas y llama a «salir a la calle»… ¿Todo casual? ¿Qué viene ahora?