#Cuba. Cocina cubana, ajiaco para la nostalgia

Cocina cubana, ajiaco para la nostalgia

Colorida, ardiente y romántica, con variedades que despiertan hasta el sexto sentido de un simple mortal, la cocina cubana se pasea por la alfombra roja del arte culinario mundial y se gana, definitivamente, una estrella a la inmortalidad.

En Cuba no existe la pureza étnica. Nuestra historia está transitada por alquimias de África, Asia y por supuesto, España. Incluso, se especula sobre la presencia indoamericana en las provincias orientales. Así lo definía el célebre intelectual cubano Fernando Ortiz,  para quien nuestra cultura era un ajiaco al que se le incorporan disímiles ingredientes.

Tampoco falta en dicho recetario esa mixtura que autentifica tonadas, bailes, religiones, formas de asumir los sueños, comportamientos, galanteos y la generalidad de lo que acontece en esta tierra. La culinaria criolla hace convivir lo francés y lo caribeño, pasado por sazones africanos y con algunos secretos chinos para que los comensales elijan volver por esas recetas que no saben por qué intervienen hasta en las emociones. 

De hecho, el ajiaco era un plato aborigen, dice al sitio CubaSí el Maestro de Cocina Roberto Martínez: “Se trataba de un plato concebido a base de ají. La dieta básica de los indios era pescado, el perezoso de Cuba y el perro mudo. Estos dos últimos se extinguieron”, argumenta el chef.

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