Miradas jóvenes a la Cuba de hoy, a un año de los sucesos del 11 de julio de 2021. Por redacción de la publicación, publicado en Alma Mater

Hace exactamente un año Cuba afrontó una operación política y comunicacional organizada con la intención de provocar un estallido social. ¿Qué ha ocurrido después?; ¿el 11 de julio de 2021 impuso una manera diferente de hacer política?, ¿qué se entiende y qué no se entiende por revolucionario hoy?, ¿cuáles han sido las experiencias principales del Programa de Transformación Integral de los Barrios?, ¿se ha asumido al diálogo como un factor esencial en la búsqueda del consenso y la articulación necesaria? Estas y otras interrogantes provocan miradas al país que habitamos.

Alma Mater, consciente de la necesidad de ahondar en el tejido de la nación desde el análisis de varias voces, convocó a tres jóvenes actores del ámbito universitario: Fabio Fernández Batista, Masiel del Carmen Curbelo Rivero y Reinier Garí Angulo. Con ellos pretendemos tan solo aportar otras visiones a un debate trascendental para nuestro futuro.

Fabio Fernández Batista, Doctor en Ciencias Históricas, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de La Habana.

A un año de los acontecimientos del 11 de julio de 2021 la situación del país ha vivido modificaciones de importancia. En primer lugar, estamos en un escenario completamente distinto desde el punto de vista epidemiológico. El control de la pandemia, que estaba absolutamente desbocada en julio pasado, ahora es una realidad.

Y hemos logrado controlar la pandemia, básicamente a partir del éxito de las vacunas cubanas. Por tanto, hay un elemento ahí sustancialmente diferente.

Al mismo tiempo hay un proceso de relativa recuperación de algunos indicadores económicos, en correspondencia con un mundo que ha tenido algunos niveles de reactivación de su actividad económica después del terrible cierre por la pandemia.

Pensemos, por ejemplo, que la Cuba de julio del año pasado era una Cuba sin turistas, y ahora mismo estamos viviendo una Cuba que, si bien no tiene los niveles de actividad turística necesarios para la economía del país, y además no son comparables con los que hubo en el momento previo de la pandemia; sin duda alguna uno camina por las calles y ve turistas.

Al mismo tiempo hay que insistir en todo lo que continúa siendo igual que en el verano pasado.

La situación económica cubana sigue estando marcada por una crisis que es hija de la coyuntura, crisis de los factores específicos que están convergiendo en este tiempo y lugar; pero hay una crisis económica estructural que tiene que ver con las falencias de nuestro modelo económico y con las reformas que no acaban de enrumbarse de la forma necesaria.

Se ha repetido el escenario de crisis energética. Creo que el país la ha enfrentado mejor desde el punto de vista discursivo y de información a la población. Otro elemento que no ha cambiado son los problemas sociales que están presentes.

Reinier Garí Angulo, estudiante de primer año de la carrera de Filosofía, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Central Martha Abreu de Las Villas; secretario de la esfera Ideológica en la FEU UCLV.

El 11 de julio de 2021 fue el punto de mayor tensión política y económica que hemos estado experimentando en el país en los últimos años.

En la sociedad cubana actual han convergido dos procesos necesarios: por una parte, el acceso masivo a la internet; y por otra la apertura de un sistema económico precario en búsqueda de mayor eficiencia. Ambos procesos inciden en la percepción de las personas de la realidad social, lo cual impone necesarias transformaciones en la forma en que la política gestiona esas percepciones.

El escenario actual es sumamente sensible. La recuperación económica parece ser un proceso lento.

La Cuba de hoy es heterogénea. Se hace difícil hablar de consenso o sentido común, escenario típico de procesos sociales que indican la necesidad de transformar.

¿HUBO UN CAMBIO EN LAS FORMAS DE HACER POLÍTICA?

Fabio Fernández Batista

El 11 de julio tuvo un impacto en las formas de hacer política en Cuba porque puso al país en su conjunto y a la dirección del país frente a una realidad compleja: la erosión de los consensos políticos podía derivar en una verdadera fractura.

El 11 de julio de 2021 fue una alerta innegable. Creo que se ha hecho política teniendo en cuenta esa realidad.

Hay franjas de nuestro liderazgo que han entendido la complejidad de la situación política de Cuba, mas permanentemente uno se encuentra con muestras de personas que ocupan responsabilidades de dirección y creen que no ha pasado nada, que subestiman la peligrosidad del 11 de julio. Ello puede jugar una mala pasada a la preservación de nuestro Socialismo.

Uno de los grandes problemas que enfrentamos es el excesivo verticalismo. Muchas veces las cosas vienen de arriba sin que exista el suficiente escenario de discusión horizontal y de toma de decisiones también en la lógica horizontal.

La gente tiene que tener potestad para deliberar y decidir, componentes importantísimos del proceso de participación. Participar es más que emitir criterio. Es un aprendizaje todavía pendiente en nuestra realidad política y social.

Esto no quiere decir que todas las decisiones a nivel de país se tomen exclusivamente desde las bases, y uno esté negando la necesidad de estructuraciones verticales, que son inherentes a la complejidad del mundo social en el que nos movemos. No todos los procesos pueden estar sometidos a ese universo de consulta horizontal, pero en todo lo que podamos conectar con ese modelo será para bien.

Reinier Garí Angulo

No se puede hablar de un cambio en la forma de hacer política como si nos refiriésemos a un hecho consumado. Incluso, creo que sí ha existido sobre todo cambio en la proyección de ciertos dirigentes a la hora de ejercer sus funciones o atender problemáticas sociales.

Nos va la vida en erigir formas más horizontales de hacer política. Creo que la Revolución y el desarrollo de las estructuras de poder han llegado a un punto tal de maduración donde los ciudadanos o militantes están potencialmente preparados para una participación activa en los mecanismos políticos.

Los mecanismos de nuestra democracia socialista deben dar un vuelco enfocado en rescatar la utilidad de la política como herramienta para mejorar la vida de las personas y su entorno. Concebir métodos más horizontales de participación hace al ciudadano partícipe de su transformación convirtiéndolo en un actor crítico. El ejercicio frecuente de este poder lo educaría políticamente dejando con el tiempo personas más comprometidas con su comunidad.

Sin embargo, no soy ingenuo, estas trasformaciones se deben pensar bien, no estamos en medio de la nada sino en un tablero de alta tensión donde cualquier movimiento — o incluso no moverse — pueden resultar definitivo.

ASUMIR AL DIÁLOGO COMO ARTICULADOR DEL CONSENSO

Fabio Fernández Batista

Los espacios de diálogo no se inventaron en Cuba después del 11 de julio, han existido históricamente y en torno a ellos ha emergido un gran problema: ¿cómo se convierten en fuente para la articulación de políticas que resuelvan los problemas?

La existencia de planteamientos disímiles sobre la realidad compleja del país no es algo nuevo. Y que tengas delante de ti a dirigentes que están escuchando esos planteamientos tampoco. El reto es lograr que esos criterios se conviertan en acciones de transformación. Si las cosas no cambian, si nos quedamos nada más en conversar, los problemas siguen ahí.

El 11 de julio puso sobre el tapete la necesidad de conversar con actores diversos de la sociedad civil cubana, con actores diversos de lo que somos como nación, en función de entender las demandas y canalizarlas en acciones que resuelvan los diferentes problemas.

Se ha desplegado un ejercicio reflexivo en el que la máxima dirección del país se ha comunicado directamente con actores disímiles de nuestro universo social. Ese diálogo ha demostrado muchas cosas. Ha demostrado la potencialidad para que de él emerjan soluciones, pero al mismo tiempo ha demostrado que no siempre desde algunas estructuras hay oídos suficientemente reflexivos sobre los problemas que plantea la ciudadanía.

Reinier Garí Angulo

Los espacios de diálogo contribuyeron en el corto plazo a movilizar un esfuerzo multisectorial de reflexión acerca de la situación política del país posterior al 11 de julio. En política un consenso no es solo convencer o ser convencido, es más bien convencerse de cuál es la circunstancia a la que se enfrenta el proyecto al que se responde y a partir de allí actuar de forma objetiva.

TRANSFORMACIÓN DE LOS BARRIOS Y TRABAJO SOCIAL

Masiel Curbelo Rivero, estudiante de 4to año de Letras, secretaria de Becas y Planteamientos de la FEU en la Universidad de La Habana y jefa en funciones de su Comisión de Impacto.

La premisa de la Universidad de La Habana en tiempos de pandemia y reinicio del proceso docente ha sido la articulación. Muchas acciones simultáneas influyeron positivamente en replantearnos cómo entender la proyección social de la FEU y cómo trasladar la experiencia de los centros de aislamiento y la atención a personas vulnerables a una práctica diaria más que circunstancial. Y es que el trabajo social no puede ser una obra caritativa, porque nuestro proyecto de país no es una lucha de poquitos, se construye con la participación colectiva y popular. Por lo tanto, no llegamos a los barrios como quien lanza migajas, llegamos porque existe conciencia de la urgencia en la transformación. Y desde esta perspectiva, lo hemos intencionado en el espacio universitario.

Pero para que el trabajo sea sostenible en el tiempo, para que se controle y se reconozca en la justa medida, hay que lograr que el empoderamiento nazca, precisamente, en los líderes comunitarios, como tendrá que nacer, sin más reparos, en nuestras brigadas y facultades. La vitalidad de nuestras organizaciones de masas es responsabilidad de todos, porque desde ellas germina la capacidad de transformar y con ese fin debemos exigir que quienes las lideren sean portadores leales de las demandas que nos asisten. Asumimos el reto y la responsabilidad de deconstruir prácticas dañinas que durante años han sido normalizadas a lo interno del trabajo social y que serán erradicadas en la medida que logremos un Control Popular verdaderamente sólido.

La proyección social de las universidades debe tener un fundamento orgánico, que permita que los estudiantes aporten desde su espacio inmediato y sean asimilados como líderes naturales sin anacronismos. En nuestro caso particular hemos conformando grupos de trabajo multidisciplinarios que comparten el municipio de residencia como denominador común pero que representan los más diversos sectores y que, a partir de un análisis previo de sus necesidades, comienzan a trazar estrategias de acciones que luego son complementadas con ciclos periódicos de formación. De manera que se entrelazan el momento teórico y el práctico para que el estudiante tenga herramientas concretas con que canalizar los conflictos y pueda, al mismo tiempo, hacerlo de conjunto con los factores que responden por esa comunidad.

Por otro lado, tenemos la recién inaugurada Universidad Popular, que aspira a seguir construyendo espacios de superación, y el venidero X Congreso de la FEU en las comunidades donde podremos compartir experiencias y proponer líneas de trabajo conjunto entre universidades y municipios. En ese marco, como colectivo, tendremos que romper definitivamente con las burbujas de confort que aún nos aíslan, continuar potenciando y enriqueciendo las maneras de hacer trabajo social y defendiendo que se haga con la conciencia y la sensibilidad que requiere. Porque como toda práctica, deberá demostrar que es útil y posible más allá de las experiencias individuales y para lograrlo el colectivo debe creer, sentirse parte y tomar protagonismo.

Fabio Fernández Batista

Existen en el país importantes bolsones de pobreza, de acumulación de tremendísimos problemas sociales; gente que había quedado atrás, que no estaba recibiendo la atención necesaria. Es una realidad que el 11 de julio de 2021 puso sobre el tapete. Es un universo que está claramente reflejado en el documental que sigue la gira de Silvio Rodríguez.

Hay que ser justos, los programas de transformación del barrio no nacieron con el 11 de julio, mas se convirtieron en centro de la agenda política.

En muchas oportunidades no se ha cumplido con el discurso defendido por el presidente de que los vecinos deben tener una participación activa respecto a las tomas de decisiones en el barrio. Hay inconsecuencias, no todo es perfecto, no podemos edulcorar esa realidad.

La cobertura mediática al inicio fue muy intensa, y eso estaba bien; ahora se le está dando una menos vigorosa. Publicitar el trabajo que se está haciendo en esos barrios es importante, porque están naciendo experiencias valiosas y además es una muestra de que el país está haciendo.

Reinier Garí Angulo

La atención a los barrios vulnerables fue de los efectos más importantes tras el 11J. Sin embargo, me quedan algunas dudas en el tintero. ¿No son estas «intervenciones» un tanto asistencialistas por parte del Estado y sus instituciones? ¿Hasta qué punto a la comunidad social que existe diversa en su composición y rica en su complementariedad, le estamos otorgando las autonomías suficientes para que se desarrolle? ¿Es políticamente saludable que todas las comunidades más o menos vulnerables esperen la intervención de entidades superiores a fin de solucionar sus problemas? La experiencia la juzgo positivamente.

La trasformación política tiene que contemplar necesariamente en su centro la evolución de la comunidad social en comunidad política.

LO REVOLUCIONARIO EN LA CUBA DE HOY

La Revolución es un concepto que está conectado con la idea del cambio. Ser revolucionario es cambiar las cosas. Históricamente, y desde nuestro contexto, se ha entendido Revolución como cambiar las cosas en beneficio de las mayorías, desde la defensa de dos principios que han guiado la historia de nuestro pueblo: la lucha por la justicia social y la soberanía nacional.

Ser revolucionario hoy es estar comprometido con los cambios que garanticen, que preserven y amplíen los niveles de soberanía nacional y justicia social que como país hemos conseguido.

El verdadero riesgo que vive la Revolución es no moverse, no cambiar, no transformarse.

Reinier Garí Angulo

La principal fortaleza del bloque revolucionario –y que muchas veces se nos olvida– es que tenemos el poder, y eso hace posible dentro del bloque pensar en conjunto qué hay que transformar.

Lo revolucionario hoy está en la adaptación de las estructuras con el fin de que la mayor cantidad de personas ejerzan su parte en un proyecto que a tan temprana edad se declaró propiedad de los humildes, los cuales han tenido acceso a la educación y hoy se hace necesario que esa educación se transforme en ejercicio constante de la política.

POLARIZACIÓN Y DISCURSOS DE ODIO

Fabio Fernández Batista

Uno de los fenómenos más duros que se desataron después del 11 de julio es esa entronización de los discursos de odio e intolerancia, la incapacidad de dialogar. Ello es feo y peligroso. La polarización es un fenómeno del cual deberíamos siempre huir.

Procesos como la Revolución Cubana, con cambios radicales, generan dinámicas de polarización. Pero una característica que tuvo y sigue teniendo nuestro proceso, es haberse modelado como un proyecto hegemónico de mayorías. Y por tanto los costos de las dinámicas polarizadas eran menos evidentes y menos cáusticos.

Desde la Revolución y el Socialismo el camino para evitar y reducir esa polarización es ser capaz de reinventarse. La Revolución tiene que reinventarse, revolucionarse y avanzar de forma decidida hacia la reconstrucción del paradigma unitario y hegemónico que le ha dado sostén en todos estos años.

Hay que ser capaces de construir esas alternativas de acción política que restablezcan y fortalezcan los consensos existentes, y eso se logra cambiando lo que está mal en el país, se logra oyendo la voz del otro que piensa diferente, pero no es tu antagonista; hay que diferenciar la voz que no cabe en el proyecto de nación que estamos modelando y esas otras voces más plurales.

El discurso de odio lo podemos combatir los partidarios de la Revolución implementando las transformaciones que son necesarias, escuchando a la gente y resolviendo los problemas del día a díaTambién se combate no incurriendo nosotros mismos en discursos polarizados.

LOS RETOS EN EL CAMINO

Masiel Curbelo Rivero

En este escenario habrá mayor militancia cuanta más identificación potenciemos entre los estudiantes y sus dirigentes. La vanguardia tiene el compromiso y el desafío permanente de crear espacios que transparenten los procesos y defiendan los intereses de su Organización. Para construir en colectivo debemos normalizar los momentos de rendición de cuentas y la evaluación de los dirigentes, no como un espacio para la crítica dañina sino como oportunidad para crear consensos y vínculos directos con nuestros estudiantes.

La sensibilidad es un valor revolucionario que debe emerger desde cada brigada; de manera que nos interesen los problemas de nuestros compañeros, que conozcamos sus situaciones de vulnerabilidad y que sepamos, dadas las vías, canalizar atinadamente las necesidades.

Nuestra generación precisa de la articulación y la unidad para poder fundar. Los universitarios que militamos en función de perfeccionar nuestro proyecto socialista tenemos un reto aún mayor: que la moral y la ética acompañen siempre nuestras acciones.

Fabio Fernández Batista

El proyecto cubano hoy está frente a retos en los que le va la supervivencia. La clave para garantizar la vigencia y la capacidad de crecer en el tiempo es que encontremos el mecanismo para resolver los problemas de la Cuba de hoy.

La Revolución Cubana, que articuló un gigantesco consenso en torno suyo, no fue un acto de palabra, no fue que Fidel Castro deslumbró a la gente con su verbo tronante, no; eso existió, la Revolución fue un acto discursivo; pero fue esencialmente un escenario de transformación real de las condiciones de vida de las personas, desde el ámbito de su reproducción material hasta el disfrute de derechos que les habían sido vedados a buena parte de la población.

Tenemos que construir un proyecto que enamore a la gente. Que sientan que su proyecto de vida puede materializarse en los marcos de este archipiélago. Que la gente sienta que este es un país en el que puede construir su existencia.

Tenemos que ser capaces de pensar la política de forma distinta, pues tenemos un universo distinto. La pluralidad, que no es enemiga, ha llegado para quedarse. Insisto, esto no quiere decir que todos caben, siempre hay gente que se autoexcluye del proyecto, en tanto no comparten los valores esenciales de justicia social y de soberanía nacional.

Tenemos que reinventarnos como país. El cambio no puede ser el que se piensa desde coordenadas viejas, es el cambio que esté acorde con las circunstancias y con el mundo de hoy.

Me gusta confiar en la capacidad que tengamos como pueblo de encontrar el camino para esa prosperidad añorada, para esa Cuba mejor que tiene que ser la obsesión de todos sus hijos.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s