El amor venció al odio. Por: Randy Alonso Falcón

Bandera y Palma Real en el Cementerio de Santa Ifigenia. Foto: Marcelino Vázquez Hernández / ACN / Cubadebate

Aquel 11 de julio, hace un año, Cuba daba una batalla frontal por la vida. El MINSAP reportaba 6923 nuevos casos de COVID-19, más de 50 mil ingresados y 47 fallecidos. La variante Delta se expandía con su contagiosidad sobre nuestra población. Dirigentes principales del Partido y el Gobierno estaban desplegados en diferentes provincias del país encabezando el enfrentamiento al brote pandémico. Un pequeño equipo de nuestros jóvenes periodistas comenzaba una cobertura especial desde Matanzas, el epicentro de la pandemia.

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Una fecha celebrada por Cuba y sus amigos. Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu

La victoria contundente del pueblo cubano sobre el golpe blando que se pretendió hace un año fue celebrada por amigos de la Isla en varios países

cubanos residentes en Ecuador
La Asociación de cubanos residentes en Ecuador se hizo sentir en la jornada de solidaridad con Cuba. Foto: Siempre con Cuba

Miles de amigos de Cuba en varios países hicieron saber, este domingo, su acompa- ñamiento a la Mayor de las Antillas y a sus causas nobles, a la par que celebraron, anticipadamente, el primer aniversario por la victoria de pueblo que significó el 11 de julio de 2021, cuando en la Isla se derrotó un intento de golpe blando contra la Revolución.

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“Nadie podrá arrebatarnos la tranquilidad”: Las historias que deja el odio y la violencia pagada. Por: Abel Padrón Padilla, Karina Rodríguez Martínez

Reinaldo Rosado, profesor de la UCI, víctima de las manifestaciones violentas del pasado domingo. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

Reinaldo se levantó temprano el domingo, para él hace muchos meses que no hay descanso los fines de semana. Además de ser profesor de programación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), es también encargado de apoyar la logística del lugar convertido en centro de aislamiento con más de 1 200 camas activas para pacientes positivos a la covid-19.

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¿Cómo se fabrica un golpe blando? ¿Cómo enfrentarlo? (+ Video). Por: Edilberto Carmona Tamayo, Andy Jorge Blanco

A un año de las protestas que sacudieron a Cuba, cuentas en redes sociales vuelven a poner la mira sobre este archipiélago y desean, con un odio visceral, revivir enfrentamientos violentos entre las autoridades del orden y los ciudadanos. Quieren un filme de acción, algunos con una trama que incluya intervención y marines, y que nos bombardeen el país.

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Abrazo solidario a Cuba desde Guatemala en plantón contra el bloqueo

Fotos: PL/William Trujillo

Ciudad de Guatemala, 10 jul (Prensa Latina) Miembros de la Coordinadora guatemalteca de Solidaridad con Cuba protagonizaron hoy aquí un plantón contra el bloqueo y enviaron un abrazo al pueblo y Gobierno de la Isla.

Hasta la sede de la embajada en esta capital, llegaron numerosas personas con pancartas, música cubana y venta de libros como muestra de cariño hacia una nación que consideran ejemplo y guía para el mundo.

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Estados Unidos y las protestas del 11 de julio en Cuba. Por: Elier Ramírez Cañedo

Mi bandera. Foto: Yusmilys Dubrosky

Texto publicado en el libro: ¿Qué ha pasado en Cuba? Jóvenes de la Isla opinan a partir de los sucesos del 11 y 12 de julio de 2021, Ocean Sur, 2021.

No fue una, sino disímiles las causas que provocaron las protestas ocurridas en diferentes localidades de Cuba el domingo 11 de julio: bloqueo reforzado a niveles insospechados e inéditos –243 medidas coercitivas unilaterales contra la Isla fueron aprobadas durante el mandato presidencial de Donald Trump, 55 de ellas en plena pandemia, e inamovibles desde el comienzo de la administración demócrata de Joe Biden–; desabastecimiento y dificultades para el acceso a alimentos y medicinas de la población; pico pandémico con aumento del número de fallecidos por la enfermedad; cortes de luz eléctrica por averías en centrales eléctricas; insatisfacciones legítimas en determinados sectores y comunidades del país; entre otras que pudieran mencionarse, las cuales en su conjunto, fueron añadiendo más presión a la atmósfera social, situación aprovechada y manipulada de forma perversa por los enemigos de la Revolución.

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¿Se puede censurar la historia? Por Sara Rosenberg

Al censurar la cultura rusa, se censura una gran parte de la historia de la humanidad.

No sólo se censura la cultura, los medios informativos, los vuelos y transportes, los bancos y hasta a los gatos, sino que se intenta suprimir la historia y la memoria de los pueblos del mundo.

Un censor tan cruel como estúpido proclama: no existió Shoshtakovich ni el sitio a Leningrado, no existió Gagarin ni la luna, no existió Lenin ni la gran Revolución de Octubre…el gran inquisidor no sólo es torpe sino que en su afán por borrar la memoria pone en evidencia su barbarie, esa ignorancia programada que es el núcleo del sistema político y cultural del capitalismo. Lo conocemos y lo sufrimos, aunque las distracciones que usa el dios con cara de hamburguesa parezcan infinitas.

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¿La campaña 2.0 por el 11 de julio llegará a las calles de Cuba? Por Gustavo Veiga

Este 11 de julio Cuba volverá a vivir una agitación planificada 2.0. Resta saberse si superará la virtualidad y llegará a las calles de la isla como en 2021. Quienes pretenden terminar con el sistema socialista de una nación independiente se apoyan en Estados Unidos y su clásica injerencia política. Esa que funciona en otros países, pero no en su vecino ubicado a 90 millas náuticas. Para insistir otra vez, se apela a viejas recetas. Son las que están sintetizadas en lo que podría llamarse el manual de los golpes de Estado blandos del siglo XXI. Un libro del politólogo Gene Sharp (1928-2018) llamado De la dictadura a la democracia de 1993. Lo que no funcionó con sanciones diplomáticas, ni con la lista de países parias diseñada en Washington, ni con tareas de ablande, ni con un bloqueo de más de seis décadas, se intenta nuevamente desde las redes sociales con generoso apoyo externo.

Así como hace un año el gobierno de La Habana responsabilizó por las protestas a sectores organizados por EE.UU, ahora sucede otro tanto. Pasó también con sus líderes, como Yunior García Aguilera, hoy residente en España. El dramaturgo que tuitea a destajo contra la revolución cubana desde Madrid, tiene hoy quien lo acompaña, pero desde Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Es Magdiel Jorge Castro, un joven licenciado en microbiología que se formó en la universidad pública habanera. Tomó protagonismo como su compañero en el Grupo Archipiélago. Los dos le dan voz a la consigna Patria y Vida que no consiguió los efectos buscados en un país asediado, con escasez de insumos básicos y una economía jaqueada por la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania. Su utopía es que Cuba se convierta en Sri Lanka. Sueñan despiertos y lo divulgan en Twitter, la red donde están más activos.

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EDITORIAL: A un año del 11J Cuba celebra otra victoria. POR REDACCIÓN CUBASÍ

El 11 de julio del 2021 miles de cubanos acudieron espontáneamente, ante el llamado del presidente de la República, a defender en las calles a la Revolución. Foto: Cynthia Hernández Mayol, CubaSí.

El domingo 11 de julio de 2021 Cuba estuvo en los titulares de buena parte de los medios de comunicación del mundo. Estallido social, revuelta antigubernamental, manifestaciones contra el sistema: fueron algunos de los términos que se utilizaron para describir los hechos. En varias ciudades del país, casi al unísono (lo que más que de espontaneidad, como sostienen algunos, habla de articulación premeditada) cientos de personas, miles en algunos lugares, salieron a las calles a manifestarse ante los rigores de la crisis. Pero lo que pudiera parecer una protesta legítima devino acción desestabilizadora, violenta, vandálica.

Hay que insistir: puede que una parte de los que se manifestaron lo hicieran a partir del agobio de una crisis económica ahondada por el impacto de una pandemia y el efecto indudable de las sanciones impuestas por los Estados Unidos. Eso lo han reconocido las propias autoridades. Pero algo resulta evidente: el interés de los organizadores y de los que los auspiciaron iban mucho más allá de una simple protesta: querían derrocar un gobierno, ponerlo contra las cuerdas, forzarlo a tomar medidas represivas para dejarlo en evidencia ante la comunidad internacional.

Fue un guion bien escrito. Enseguida afloró una narrativa: las fuerzas del orden reprimieron violentamente al pueblo indefenso y pacífico. Se ignoraron con toda intención los ataques a policías e instituciones, la irrupción y robos en centros comerciales, la violencia de muchos de los protagonistas…

En los espacios informativos de muchos medios de comunicación internacionales, y en los libelos de la «oposición» interna, se habló de «respuesta desproporcionada» de las fuerzas policiales ante la «resistencia pacífica de un pueblo».

Llama la atención también la utilización de ese término: pueblo. Era como si toda la ciudadanía apoyara las protestas: un país entero contra el gobierno, contra un sistema. Llama la atención que los ciudadanos que acudieron espontáneamente, o ante el llamado del presidente de la República, a defender en las calles a la Revolución (miles también, en todo el país) no fueran considerados parte de ese pueblo. Para ciertos «observadores imparciales» eran agentes gubernamentales, tropas de represión… y estaban tan bien infiltrados que reputados periódicos internacionales los confundieron con los manifestantes «pacíficos» contra el gobierno.

El doble rasero. Abundan las escenas de abusos policiales contra manifestantes en el mundo, abundan las ‘respuestas desproporcionadas’ en muchos países. En algunos lugares, de hecho, son tan habituales que prácticamente se han naturalizado. Y los medios no suelen cuestionar la legitimidad de una respuesta policial ante hechos de violencia (o incluso, cuando no ha mediado la violencia en la manifestación puntual). Pero la imagen que se presentó de Cuba fue la del imperio de la represión sanguinaria… aunque no salieran los tanques a la calle, aunque no hubiera masacres, aunque no se instaurara una ola de terror.

Eso es lo que pretendían algunos… muchas veces instalados en la comodidad de sus casas, muchas veces en el extranjero, lejos del escenario de los hechos. Ciertos sectores alientan el enfrentamiento entre cubanos, lo conciben como parte de una estrategia. Echan leña al fuego.

Pero vencieron la prudencia y la legalidad.

Las autoridades actuaron en el marco de la ley. Las irregularidades puntuales en el comportamiento policial fueron investigadas. No hubo, como se especuló, desaparecidos ni ejecuciones. Se identificaron individuos responsables de hechos delictivos, perfectamente probados, y se pusieron a disposición de los tribunales, ofreciendo todas las garantías. Se analizó caso por caso. Se impusieron las correspondientes sanciones.

Es lo que se supone que suceda en cualquier país del mundo. Pero en Cuba, cuando sucede, es medido por otra vara. Una vez más la maquinaria mediática sobredimensionó el hecho noticioso, una vez más los comentaristas señalaron supuestas irregularidades. Las campañas contra Cuba están articuladas desde la lógica de la guerra no convencional.

Muchos de los que acusan deberían atender sus propias demandas. ¿Con qué moral juzga y condena, por ejemplo, el gobierno de los Estados Unidos? Sus fuerzas policiales no tienen precisamente un historial limpio: constantemente se denuncian abusos y violaciones de la ley. Y suceden en el país que se autoproclama paladín universal de los derechos humanos.

A un año de los hechos del 11 de julio, la maquinaria del odio y la confrontación redobla sus empeños. Las redes sociales son el ámbito idóneo para los llamamientos a la desobediencia, para la provocación grosera. Se pretende atentar contra la paz ciudadana, en momentos particularmente difíciles para el país.

Por supuesto que se enfrenta una crisis, por supuesto que hay insatisfacciones, por supuesto que la ciudadanía tiene derecho a pronunciarse al respecto. El gobierno tiene la responsabilidad de atender esas demandas. Y se trabaja, con rigor y en medio de carencias.

Pero Cuba no es el estado fallido que han querido presentar. Hay una Cuba que no suele aparecer en las portadas internacionales: el país que enfrentó con eficiencia la pandemia, que produjo sus propias vacunas, que está en la vanguardia en la aplicación de dosis de refuerzo a su población. El país que ha mantenido, contra todas las presiones, sus servicios básicos, que apuesta por una distribución equitativa de los pocos recursos. La Cuba que resiste. La Cuba que crea.

Al derecho de consolidar una sociedad independiente, próspera y sustentable, se opone la prepotencia y la soberbia de los que odian. No buscan el diálogo. La suya es la política del chantaje.

Este 11 de julio, como dijera en el Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba el presidente de la República Miguel Díaz-Canel, Cuba celebrará el triunfo de la Revolución y el socialismo ante el intento de un golpe de Estado vandálico. No es el triunfo de un gobierno. Es el triunfo de un pueblo. 

Marco Rubio acaba de revelarse como un enemigo cruel de la familia estadounidense. Recordarlo en las urnas!!. Por Alberto Carmenate, publicado en Diario Latinoamericano

Mientras nos distraen con payasadas y corrupciones, los republicanos van haciendo avanzar su retrógrada agenda. Ahora, el analista de política progresista Matt Bruenig señaló el jueves un detalle poco notado en el llamado “marco pro familia” del senador Marco Rubio, que es un republicano de Florida.

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Díaz-Canel: Cuba celebra una victoria de la Revolución y otra derrota del imperio el 11 de julio. AGENCIA PRENSA LATINA

La verdadera significación del 11 de julio del pasado año fue una victoria de la Revolución y otra derrota para el imperio, dijo hoy aquí el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

El mandatario cubano dijo a la prensa tras concluir su participación en una jornada productiva juvenil que a pesar de que se le ha querido dar otro vuelo a esa fecha, si hay algo que celebrar es la victoria del pueblo ante los intentos de realizar un golpe suave, que en realidad fue vandálico.

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