Verde Gil: «La sentada es un símbolo de resistencia, una metáfora de permanecer ahí» #CubaVive.

Verde Gil: «La sentada es un símbolo de resistencia, una metáfora de permanecer ahí» #CubaVive.

«Hemos venido con un mensaje de paz y esperanza, con el compromiso de buscar un país con un futuro mejor para todos», asegura uno de organizadores de la Sentada de los Pañuelos Rojos que acontece en estos momentos en el Parque Central de La Habana.

Por Laura Serguera Lio

Fotos Christian Suárez Castro

Verde Gil comparte una foto de la página de los Pañuelos Rojos en su perfil de Facebook. Es una hoja con el logotipo del ¿movimiento? en la parte inferior y una frase de Antonio Machado coronándola: «No pueden las ideas brotar de los puños». Eso lo veo después, antes, citó a Gastón Baquero en nuestra conversación, mucho antes, publicó un verso de un poema de Kavafis. Este último habla de un viaje, pero no de uno físico.

Él sí viene de recorrer casi 300 kilómetros. Dice, sin reparos, que intentó que el Partido provincial ayudara con el transporte a los jóvenes de Santa Clara que participaron en la planificación de la sentada en el Parque Central; dice, también sin ambages, que no había combustible para eso; así que salieron en tren, pagándoselo ellos.

No quiere desprenderse de ninguna organización, asegura que se trató de una iniciativa espontánea — sabiendo lo llevada y traída de la palabra — pero que como toda actividad fue organizada. Que el Partido ayudó, y que el Centro Memorial Martin Luther King Jr. ayudó mucho. Todo lo explica despacio, al inicio con un poco de recelo, tal vez porque afirma ser consciente del linchamiento mediático al que se exponen. Es quizás lo factual de esos ataques, que no tardan en llegar, la mayor prueba de las grietas de disenso que resquebrajan un tejido social en el cual la hegemonía que defienden ha perdido terreno.

Verde Gil, estudiante de cuarto año de Comunicación Social en la Universidad Central «Martha Abreu» de Las Villas, está a cargo de la comunicación de la sentada de los Pañuelos Rojos, una acción planificada por una veintena de jóvenes que partieron este viernes sobre las 5 de la tarde de la Plaza de Armas, en La Habana Vieja, con telas carmesí, rostros pintados, alguna pancarta, y llegaron a plantar casas de campaña en el Parque Central. Ahí estarán durante tres días. La lluvia de la primera noche no logró amilanarlos.

— ¿Qué sucederá durante el fin de semana en el Parque Central?

«Tendremos conciertos de varios trovadores, lecturas de poesía, presentaciones de libros, actividades performáticas, acciones relacionadas con las redes, retos. Intercambios con el Proyecto Nuestra América sobre el trabajo comunitario.

«El programa no es público y no tenemos previsto que lo sea, al menos no de forma íntegra, pues puede haber cambios. Estamos concibiendo anunciar las actividades con alguna antelación, para que las personas se enteren y puedan sumarse, pero no dar un cronograma de los tres días desde ahora».

— ¿Quiénes organizan la sentada en el Parque Central?

«Somos un grupo de poco menos de 20 jóvenes que nos articulamos en distintos canales de Telegram. Algunos estudiantes y trabajadores de la universidad, artistas, personas de varias provincias del país: Villa Clara, Sancti Spíritus, Las Tunas, La Habana. Nos conocemos por chats y canales, compartimos la misma filiación política, militamos dentro del socialismo.

«Tenemos axiomas relacionados con el socialismo, con la interpretación económica de este tipo de sociedad, pero no coincidimos absolutamente en todo. Unos abogan por agilizar procesos para crear nuevas prácticas que logren que el poder popular se profundice; otros están más preocupados por la cooperativización; algunas personas creen que el componente principal a cambiar está relacionado con la educación y la cultura; y otras insisten en que lo primero en transformar deben ser los mecanismos empresariales y económicos, las premisas de cómo funciona la producción material del país.

«No hay un pensamiento único, tenemos activistas que militan en otros frentes como el animalismo, el feminismo, los derechos de la comunidad LGBTIQ+… Lo que hay es un sentimiento común antimperialista, de defender el país, la soberanía y al pueblo, más allá de cómo piense. Lograr que Cuba avance y cambie, pero lo haga por sí misma».

— ¿Cómo surge la idea?

«Al analizar el complejo escenario del país empezamos a cocinar el proyecto de hacer un encuentro para propulsar una cultura emancipadora, profundizar la idea del socialismo, que recobre el peso que debiera tener en la sociedad y, por supuesto, un mensaje de denuncia al bloqueo, la agresión, y la guerra no convencional que estamos viviendo. Hubo muchas propuestas, pero nos gustó hacer una sentada. Nos parecía poco usual, que podía tener un impacto mediático interesante y era un símbolo de resistencia de cierta manera, una metáfora de permanecer ahí. Dudamos sobre la mejor locación y consensuamos que el Parque Central era un buen sitio por estar la figura de Martí, también el contexto de cuando los marines norteamericanos profanaron la estatua.

«Como suele suceder en este tipo de iniciativas, que no están tan organizadas como las convocatorias institucionales, mucho varió sobre la marcha, porque también se sumaron personas poco a poco. Pero la idea central: realizar una sentada, permanecer varios días con una acampada, leer discursos, tener encuentros con trovadores… fue el eje que mantuvimos desde hace aproximadamente dos meses».

— ¿Qué organizaciones ayudaron a preparar este encuentro?

«Nos organizamos a título personal. Nos apoyó mucho el Centro Memorial Martin Luther King Jr. (CMLK), sobre todo por su experiencia en preparar este tipo de eventos. También hay personas del Proyecto Nuestra América que hoy se han juntado. Pero la idea no se gestó de una institución, sino que fuimos tratando de invitar a proyectos y colectivos de la sociedad civil para que fueran parte de la experiencia, el colectivo de La Tizza, Cimarronas, el Cenesex, el proyecto comunitario Callejas, un grupo recientemente creado que se llama Links…».

— ¿Pidieron autorización para realizar la sentada?

«El fin de semana pasado nos reunimos con el Gobierno de La Habana y ahí obtuvimos su anuencia para realizar la actividad. Habíamos previsto hacerla antes, en otro lugar, pero como no obtuvimos respuesta formal de las autoridades decidimos no aventurarnos. Finalmente nos invitan a dialogar y negociamos cómo iba a ser, qué día, y nos ofrecieron apoyo. Pero toda la parte logística la provee, como decía, el CMLK; y el guion técnico, artístico, los contactos, la manera de organizarnos, el planteamiento estratégico comunicacional es gestado en el grupo formado al calor de la situación en Telegram».

— ¿Cuál es la expectativa de convocatoria?

«Creo que cada cual dentro del grupo se creó su propia expectativa. Hubo personas más ambiciosas en el sentido de la audiencia, pero con lograr establecer cinco o seis casas de campaña durante dos noches seguidas y contactar con 200 o 300 personas que estén aquí porque quieran — no para quedar bien con sus organizaciones o con la prensa — se cumple lo que soñamos. Sabemos que existe una difícil situación económica y las personas ocupan su tiempo en cuestiones laborales, que hay una pandemia que no se ha terminado y exige cuidarse… no creo que la expectativa sea llegar a un foro de mil personas. Lo más importante es el gesto de reunirnos, de hacer algo culturalmente diferente».

— ¿Esperan llegar a personas más allá del círculo del comité organizador?

«La aspiración es llegar a un público nuevo, al pueblo en su diversidad, con distintos mensajes de esperanza, de resistencia, de crítica de la realidad, desde la militancia como la concebimos. No quedarnos en nosotros mismos».

— ¿Cuál es su estrategia de comunicación para ello?

«Creamos cuentas en las principales redes sociales hoy, Facebook, Instagram, Twitter (esta fue bloqueada en el transcurso de la noche). Concebimos que todo partiese del pasacalle que se hizo en el boulevard de Obispo, buscando la sorpresa; si las páginas estuviesen abiertas desde antes, compartiendo contenido de convocatoria, el evento hubiese sido también más vulnerable ser agredido.

«De momento no hemos tenido mucho contacto con la prensa. Nos hemos apoyado en la Plataforma Revolucionaria Sierra Maestra, que articula varios grupos en Telegram, para difundir contenidos; también algunas universidades nos han replicado en sus redes. Ciertamente hay que antelar lo que sucederá para que las personas se sumen; también es un evento que hemos planificado con mucha inexperiencia, buscar el factor sorpresa impide tener una sincronización más fuerte con las personas, que puedan planificar su agenda y asistir. Intentamos un equilibrio, pero es complicado. No estamos en unas condiciones ideales; es la sociedad civil con lo que ha podido».

— ¿Podría verse esta sentada como una Tángana 2.0?

«Estamos preparados para que nos comparen y nos homologuen con proyectos previos. El núcleo de los organizadores de este evento no es el mismo de la Tángana. Hay coincidencias y estamos engranados, pero el grupo en sí mismo tiene otros participantes centrales en la concepción, el diseño… La Tángana tuvo otro contexto, el antecedente del 27 de noviembre, ahora la guerra no convencional ha llegado a otras etapas; hay un concepto diferente, nosotros pensamos que nuestra actividad se extienda varios días».

— ¿Es esta una actividad proactiva respecto a las acciones planificadas por el grupo Archipiélago para los próximos días?

«No, realmente no. Parte del colectivo que organiza la sentada nos sentimos con la necesidad de transmitir un mensaje relacionado con lo que está pasando, pero no es el centro ni la esquina de nuestro concepto.

«Denunciamos en todo momento cualquier intento de volver a colonizar el país, de agredirlo, de insistir en un cambio de régimen supeditado a intereses extranjeros, también asumimos una postura antiimperialista y en contra del bloqueo, pero no respondemos nada a nadie. Situamos una acción con una línea de mensaje para distintos públicos, pero ninguna tiene que ver con Archipiélago en sí mismo ni con Yunior García.

«Nosotros estamos organizando esto hace tiempo, lo cambiamos de fecha, jamás supusimos que Yunior decidiría salir el día 14 e incluso pensamos terminar ese domingo, para no estar en La Habana el día 15. No vamos a despegarnos de nuestro plan de actividades, tratar de que salga lo mejor posible, lo más atractivo y orgánico. No estamos aquí para responderle a Yunior, para ir hasta el Vedado o el Malecón si marcha por ahí, nada de eso responde a la filosofía de ninguno de los que participamos en esta acción; nada que ver con una respuesta física o confrontativa, hemos venido con un mensaje de paz y esperanza, con el compromiso de buscar un país con un futuro mejor para todos».

— ¿Por qué un grupo de jóvenes puede tomar un parque en el centro de la capital, estar tres días con casas de campañas, defender sus ideas políticas y su proyecto país, y otros no?

«Es más una pregunta para el gobierno, que debiera replantearse su actitud con la disidencia política, su forma de relacionarse con ella desde el respeto, el derecho cívico. Tendría que empezar a establecer qué es una disidencia política, qué derechos tiene una persona que disiente con el socialismo o con el gobierno y establecer márgenes, lo más justos posibles, para que todos tengan la posibilidad de expresarse.

«Ahora, creo que el gobierno tiene que tomar una decisión diferente con los grupos políticos que quieran hacer acciones en espacios públicos y esté demostrado que tienen intereses aliados con quienes perjudican al país económicamente, agrediendo, amenazando, con gobiernos o con agencias como la NED, la USAID, la Open Society, organismos cuya relación histórica con Cuba es de violencia e imperialismo.

«Mientras no se sepa que tienen estas relaciones, todos los ciudadanos deberían contar con el derecho a hacer sus actividades en los espacios públicos, a pesar de su posición política socialdemocrática o de derecha.

«Los límites deberían estar en la vulneración de los derechos de las personas. Uno no puede manifestarse en Cuba, en una plaza pública, a favor del racismo, de la homofobia, de que exista una única religión; cuestiones propias de la igualdad, de los derechos humanos, de la paz en el país, de la tranquilidad ciudadana que se deben preservar. Pero luchar por transformaciones en los mecanismos económicos, administrativos, por la concepción del mercado, la propiedad privada, los derechos laborales, la seguridad social, un conjunto de temas que sí dirigen a una posición más de derecha o de izquierda, de privatización o socialización de los recursos, siempre debería existir ese derecho».

— ¿Cuál sería el resultado ideal del fin de semana cuando el domingo recojan las casas de campaña y se marchen?

«Dejar una huella de la sociedad civil organizada, un testimonio de jóvenes que se reunieron para hacer algo bonito con la población. Lo bueno sería crear el germen para más acciones como estas.

«Necesitamos un discurso más fresco, cuesta mucho desprendernos de lo aprendido; tenemos concebido no usar consignas y es difícil. Tratar de recuperar una semiótica revolucionaria que atraiga a la gente, sea crítica con la nación, que tenga sus principios firmes…, queremos demostrar que es posible y replicarlo después en otros lugares de Cuba; también lograr posicionamiento en las redes. Sobre todo, el posicionamiento de la sociedad civil cubana organizada en este sentido socialista. Dudo que logremos la masividad de la Tángana, si sucede, maravilloso, si no, quedaremos con la experiencia del contacto más efímero con las personas y más sólido entre nosotros. El ideal es ir creando espacios, movimientos, articulación entre jóvenes.

«”Yo quiero quemar sin previo aviso lo que desune y olvida”, diría Ada Elba Pérez…; aspiro a llegarle a mi generación, a quienes están hastiados y vencidos por un discurso muy comercial, muy desgastados con la política, por el propio discurso de la Revolución, que se ha encartonado y a veces va en detrimento de ideas que suelen ser vanguardistas; que logren interiorizar que hay jóvenes que estamos aquí sin ningún “postureo”, que vean nuestras caras, lo que hacemos en los centros de estudio o de trabajo y sepan que no están solos. Queremos y creemos que es importante situar a la juventud en este lado de defensa de la soberanía. Vamos a defender la soberanía y después nos entendemos, por decirlo de algún modo.

«También transmitirle al gobierno que han surgido nuevas formas de que la sociedad se organice más allá de las instituciones tradicionales y que tienen que apoyar, proteger, promover estos proyectos, empezar a descentralizar la manera de hacer vida cívica, para que los códigos se asemejen más a las personas, que la comunicación llegue de forma más contemporánea.

«Ojalá se logre y no nos quede un evento contaminado por el discurso oficial, que también lo portamos y a veces se nos escapa, pero intentamos marcar distancia; apostamos por estas nuevas formas de organización de la sociedad civil, de la militancia».

 

 

 

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