¿Beber alcohol protege contra la COVID-19?

¿Beber alcohol protege contra la COVID-19?

Tanto en las redes sociales como en otros canales de comunicación se ha planteado que el consumo de bebidas alcohólicas puede evitar el contagio de la COVID-19. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) desmiente esta información y brinda algunos datos generales sobre el alcohol y sus efectos nocivos.

El alcohol etílico (o etanol) presente en las bebidas alcohólicas es la sustancia responsable de la mayoría de los daños causados por su consumo, independientemente de que se ingiera en forma de vino, cerveza, licores o alguna otra.

Por otra parte, algunas sustancias tóxicas, que huelen como el etanol, en ocasiones se agregan a las bebidas adulteradas producidas de manera informal o ilegal, o pueden estar presentes en otros productos alcohólicos no destinados al consumo humano, como los geles desinfectantes para las manos. Estas sustancias añadidas, como el metanol, pueden ser mortales, incluso en pequeñas cantidades, o causar ceguera y enfermedades renales, entre otras complicaciones.

Según la OPS hay informes periodísticos y fuentes de carácter anecdótico, que aseguran que durante el brote de COVID-19 han ocurrido muertes relacionadas con la ingestión de este tipo de productos alcohólicos, debido a la creencia errónea que podrían aportar algún tipo de protección frente al virus. (Es imprescindible mantener estos productos fuera del alcance de los niños, personas con discapacidad mental u otras que puedan hacer un uso indebido de ellos).

Lo más importante que debe saber es que el consumo de alcohol, en ninguna de sus formas, no lo protegerá ni evitará que contraiga la enfermedad.

Mitos más comunes acerca del alcohol y la COVID-19

  • El consumo de bebidas alcohólicas destruye el virus que causa la COVID-19.
  • Si se consumen las de alta graduación es posible matar al virus en el aire inhalado.
  • Las bebidas alcohólicas (cerveza, vino, licores de hierbas y otros licores) estimulan la inmunidad y la resistencia frente al virus.

Realidad

  • El consumo de bebidas alcohólicas no solo no destruye el virus, sino que probablemente aumenta los riesgos para la salud si la persona lo contrae.
  • El alcohol (en una concentración de al menos 60 % en volumen) actúa como desinfectante en la piel, pero carece de tal efecto dentro del organismo una vez ingerido.
  • Tampoco matará el virus en el aire inhalado; no se desinfectará la boca ni la garganta; ni se obtendrá protección alguna contra la COVID-19.
  • Las bebidas alcohólicas son nocivas para el sistema inmunitario y no estimulan la inmunidad ni la resistencia frente al virus.

Efectos del consumo de bebidas alcohólicas

Su consumo, sobre todo si es excesivo, debilita el sistema inmunitario y, por consiguiente, reduce la capacidad para hacer frente a las enfermedades infecciosas. El alcohol tiene efectos, tanto a corto como a largo plazo, en prácticamente todos los órganos del cuerpo. No existe ningún límite seguro, de hecho, se asegura que el riesgo de daño para la salud aumenta con cada vaso consumido.

Se sabe que el alcohol, incluso en cantidades muy pequeñas, causa ciertos tipos de cáncer. De igual manera, en cualquier momento del embarazo, supone un riesgo para el bebé.

Aumenta el riesgo, la frecuencia y la gravedad de la victimización y todo tipo de actos de violencia interpersonal, como la violencia de pareja, la sexual, la juvenil, el maltrato a los adultos mayores y la violencia contra los menores.

A su vez, se incrementa el riesgo de muerte y traumatismos causados por el tránsito, así como por ahogamiento y caídas. Su consumo excesivo aumenta el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), una de las complicaciones más graves de la COVID-19.

Foto: Trabajadores

¿Qué debemos hacer?

Evite el consumo de bebidas alcohólicas pues puede debilitar su sistema inmunitario. Si lo hace, que sea lo mínimo posible, y sin llegar al estado de embriaguez, pues debe estar sobrio para estar atento, actuar rápidamente y tomar decisiones adecuadas, ya sea para usted o sus familiares, u otros miembros de la comunidad.

De igual manera debe evitar el consumo de tabaco. Muchas personas tienden a fumar cuando beben alcohol, y este dañino hábito se asocia a una progresión más complicada y peligrosa de la COVID-19. Además, fumar en espacios cerrados es nocivo para otros miembros del hogar.

Los niños, adolescentes y jóvenes no deben tener acceso a las bebidas alcohólicas ni a los cigarros, y no deje que lo vean bebiendo alcohol ni fumando; porque podría ser un modelo a imitar. Coménteles los problemas asociados con la bebida y la COVID-19, como el incumplimiento de las medidas establecidas y del distanciamiento físico.

Para frenar la propagación del virus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el distanciamiento físico como medida de protección. Sin dudas, los bares, discotecas, restaurantes y otros lugares en los que se reúnen las personas para consumir bebidas alcohólicas (incluidos los domicilios particulares) aumentan el riesgo de transmisión del virus.

Si trabaja desde casa, respete las normas habituales de su centro de trabajo y no beba alcohol. Recuerde que después de la pausa para el almuerzo deberá estar aún en condiciones de trabajar, y eso no será posible si ha bebido.

Dentro de lo posible, intente mantener una rutina cotidiana, céntrese en lo que puede controlar y trate de mantenerse en forma; por ejemplo, con ejercicio diario, pasatiempos o técnicas de relajación mental. La actividad física fortalece el sistema inmunitario y muchos beneficios para la salud, tanto a corto, mediano, como a largo plazo.

Las bebidas alcohólicas no son un componente imprescindible de la alimentación, por lo que no deben ser una prioridad en las compras. No las acapare, pues eso podría favorecer no sólo su propio consumo sino también el del resto de su familia.

Quizás piense que su consumo le ayuda a afrontar el estrés, pero en realidad aumentan los síntomas de ansiedad y angustia, depresión y otros trastornos mentales, además de potenciar la violencia intrafamiliar.

Aplique el distanciamiento físico, pero sin aislarse socialmente. Llame por teléfono o envíe mensajes a sus amigos, compañeros de trabajo, vecinos y familiares. Descubra maneras nuevas y creativas de relacionarse con los demás sin necesidad de contacto físico.

Cómo obtener información confiable y reconocer la errónea

Busque fuentes oficiales de información, como la OMS/OPS, y las autoridades nacionales de Salud. En la página web de la OMS y del Ministerio de Salud Pública encontrará información actualizada sobre la COVID-19.

Compruebe toda la información que reciba. Tenga cuidado con los sitios web y los textos que repiten la misma información, con similar redacción y estilo general, pues es probable que sean mensajes virales creados para su difusión masiva con el objetivo de desinformar.

No existe evidencia de que ingerir bebidas alcohólicas ofrezca protección alguna contra la COVID-19 o tenga efecto favorable en la evolución o desenlace de ninguna enfermedad infecciosa. Y si usted no las consume, no permita que ninguna razón ni afirmación hipotética de salud le persuada de empezar a beber.

Referencia

El alcohol y la COVID-19: lo que debe saber (OPS)

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