Guatemala y Cuba. Unidas en La Historia

Guatemala y Cuba. Unidas en La Historia

Guatemala y Cuba. Unidas en La Historia

¿Quién fue Jóse Joaquín Palma?

Nació el 11 de septiembre de 1844, en una modesta casa en la calle de San Vicente Ferrer en Bayamo, contigua al convento de Santo Domingo, que ya estaba en ruinas para entonces. Luego de aprender las primeras letras y aficionarse a las lecturas bíblicas -gracias a las instrucciones de su madre-, se mudó junto a su familia al campo.

A los doce años regresó a Bayamo y estudió en el convento de San Francisco y luego en el famoso colegio de San José y tuvo entre sus maestros al prestigiado pedagogo José María Izaguirre​ y al profesor Ignacio Martínez Valdez. Luego de graduarse permaneció en la institución como maestro de primaria y se hizo muy aficionado a las letras y a sus maestros.​ Cuando Martínez fue encarcelado por culpa de una calumnia, lo acompañaba en la celda desde las seis de la tarde hasta la nueve de la noche y allí leían las obras clásicas de la literatura española.

En 1864 se retiró del colegio de San José y empezó a editar un vocero con la colaboración de Francisco Maceo Osorio llamado La regeneración de Bayamo órgano sencillo, pero de un contenido interesantísimo: en cada tema campeaba el distintivo nacionalista de Osorio y de Palma; este periódico fue cerrado por el gobierno español de la isla. Tiempo más tarde, Palma apareció luchando al lado del insigne José Martí, de Carlos Manuel de Céspedes y de Máximo Gómez, entre otros.

Cuando su esposa falleció en su natal Bayamo, tuvo que abandonar la lucha revolucionaria y regresar a hacerse cargo de sus hijos; pero allí, dirigió El Cubano Libre desde donde luchó desesperadamente por la abolición de la esclavitud y describió la penosa situación porque atravesaba Cuba. A estas publicaciones, siguió una ola de persecuciones, encarcelamientos y destierros; gran cantidad de cubanos fueron condenados al exilio; José Joaquín Palma Lasso fue uno de ellos.

Su primera etapa de destierro la vivió en Jamaica, luego pasó a territorio estadounidense de donde salió rumbo a Suramérica, visitando entre otros países el Perú, terminando su itinerario en Guatemala, que sería su última escala hasta la muerte. Llegó a Guatemala en 1873.​En Centroamérica, Palma dejó memorables huellas de poeta, profesor, periodista y promotor cultural, ayudó a numerosos intelectuales y escribió la letra del Himno Nacional de Guatemala, obra por la cual recibió grandes homenajes; además, tuvo vínculos profundos con dos de los mejores poetas latinoamericanos de todos los tiempos: José Martí y Rubén Darío, el cubano precursor y el nicaragüense cumbre del Modernismo, primer gran movimiento literario surgido en América. También compartió con el célebre poeta peruano José Santos Chocano, y con los intelectuales liberales hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa quienes ejercían las secretarías de Instrucción Pública y de Relaciones Exteriores del gobierno de Justo Rufino Barrios.

A la señora esposa de Darío, a quien conoció en Nicaragua, dedicó el siguiente poema:

Desde 1870, Palma no cumplió misiones oficiales fuera de Cuba, y como diplomático logró que el gobierno de Guatemala reconociera la beligerancia de los cubanos y el de Honduras diera protección y trabajo a decenas de combatientes, al concluir la llamada Guerra Grande-de 1868 a 1878.​ Palma fue nombrado Ministro y Cónsul de Cuba en Guatemala, cargo que ocupó hasta su muerte.​ Aparte de ser el Cónsul de su país natal, ocupó el cargo de director de la Biblioteca Nacional de Guatemala, fue catedrático en el Instituto Nacional Central para Varones​ y sirvió la cátedra de literatura española en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro de la Universidad Nacional. Por otra parte, colaboró en diversos órganos de difusión, principalmente en el Correo de la tarde que dirigía Rubén Darío y en donde trabajaba el futuro «Príncipe de los cronistas» Enrique Gómez Carrillo,​ y con los Álbumes de Minerva que publicaba el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

En 1876, cuando Marco Aurelio Soto tomó la presidencia de Honduras con la ayuda de Justo Rufino Barrios, Palma viajó a aquel país centroamericano como secretario privado de Soto y colaboró en el gobierno de éste hasta que Soto y su primo Ramón Rosa -quien fungía como una especia primer ministro en el gobierno de Soto- fueron obligados a salir de Honduras en 1883. Tras el derrocamiento de Soto, Palma regresó a Guatemala. Allí coincidió con el poeta Rubén Darío quien escribió el siguiente poema en su libro Azul dedicado a Palma:

A finales del siglo xix, entabló una estrecha amistad con el orador, escritor y político guatemalteco Rafael Spínola, cuando éste era el director de La Ilustración Guatemalteca y posteriormente, ministro de Fomento del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​ En 1899, el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa estuvo en Guatemala como embajador interino de su país conoció y trató a Palma, quien le fue presentado por Spínola, a quien Gamboa había conocido cuando este estuvo exiliado en México durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas Bercián.

La letra original del Himno de Guatemala era guerrerista, razón por la que fue modificada en 1934 por el gramático y escritor José María Bonilla Ruano​. He aquí la letra, tal y como la escribió José Joaquín Palma:

¡Guatemala feliz…! Ya tus aras
No sangrientas feroz el verdugo,
No hay cobardes que laman el yugo
Ni tiranos que escupan tu faz.

Si mañana tu suelo sagrado
Lo profana invasión extranjera
Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá.

CORO

Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá,
Que tu pueblo con ánima fiera
Antes muerto que esclavo será.

II

De tus viejas y duras cadenas
Tu fundiste con mano iracunda
El arado que el suelo fecunda,
Y la espada que salva el honor.

Nuestros padres lucharon un día
Encendidos en patrio ardimiento,
Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor.

CORO

Te arrancaron del potro sangriento
Y te alzaron un trono de amor.
Que de patria al enérgico acento
Muere el crimen y se hunde el error.

III

Es tu enseña pedazo de cielo
Entre nubes de nítida albura
Y ¡ay de aquel que con mano perjura
Sus colores se atreva a manchar!

Que tus hijos valientes y altivos
Ven con gozo en la ruda pelea
El torrente de sangre que humea
Del acero al vibrante chocar.
Que es tan sólo el honor su presea
Y el altar de la patria, su altar.

IV

Recostada en el ande soberbio
De dos mares al ruido sonoro
Bajo el ala de grana y de oro
Te adormeces del bello quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo,
Paladión que protege tu suelo
¡Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real!

CORO

¡Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila real,
Y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!

A principios de agosto de 1911 el poeta entró en agonía; sus hijos lo cuidarón hasta el último momento -especialmente Zoila América Ana, que fue la compañera inseparable de su padre- y falleció en su hogar el 2 de dicho mes. Una muchedumbre acudió a dar el pésame a los familiares y despedir al poeta; los despojos de Palma estaban envueltos en la bandera cubana, ya que al momento de su deceso desempeñaba el cargo de cónsul de Cuba ante el gobierno de Guatemala.El entierro se llevó a cabo a las 10 horas del 3 de agosto de 1911; el doctor Luis Toledo Herrarte, pronunció la oración fúnebre en nombre del gobierno y el licenciado Arturo Ubico Urruela, presidente de la Asamblea, habló en nombre del pueblo de Guatemala para expresar su pena por la pérdida de aquel patriota cubano e hijo adoptivo de Guatemala.

En. Wiquipedia.

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